¿No es cierto, ángel de amor, que el nuevo teatro viene con STROKE?

Hace unas semanas, la directiva de Orbe tuvo la oportunidad de asistir a la representación de una de las mejores obras que han podido representarse en las habitaciones de 15 metros cuadrados del Microteatro  Málaga, Doña Ana Tenorio.

Creada por el colectivo artístico de STROKE 114, Doña Ana Tenorio nace, se hace y rehace, de una manera tan sublime, uno de los clásicos más sobresalientes de nuestra literatura, Don Juan Tenorio. Guiado por el talento de Rodrigo y Belén, el público se sumerge en una historia que, poco a poco, comienza a tomar matices muy profundos. Tan maravilladas quedamos con su propuesta, trabajo y talento, que no podíamos dejar escapar la oportunidad de entrevistarlos.

De este modo, el pasado viernes 19 de febrero nos reunimos con ellos de nuevo en el grandioso Microteatro Málaga, rompiendo una vez más esa barrera entre público-actores que ofrece este singular local de la Málaga más artística y cultural. Queremos agradecer tanto a STROKE 114 como a Microteatro Málaga el ofrecernos la oportunidad de realizar esta entrevista que os presentamos a continuación orberianos ¡Arriba el telón!

 

Para empezar, ¿por qué no comenzamos por cuándo sentisteis la llamada del teatro?

Belén: Yo la sentí desde pequeña. Mi madre me apuntó a clases de teatro los sábados, porque ella trabajaba y le venía cerca. Me aparcaba ahí unas horas y la verdad es que entonces empezó un poco mi pasión. Me percaté de que aquello comenzaba a ser un vicio y que no podía parar de pensar en ello, y hasta hoy [risas].

¿Y tú, Rodrigo?

Rodrigo: Yo un poquito más tarde, cuando tenía treinta años, de eso hace ya trece. Llevaba una vida por decir bien, una vida buena. Trabajaba como transportista, siempre me había dedicado a eso, pero estaba constantemente aburrido. El teatro siempre ha sido una cosa que yo llevaba dentro. Me apetecía contar historias, no sé, vivir en este mundillo. Vivir otras vidas, me parece que es un poco lo que queremos. Y, bueno, con treinta años lo dejé todo, lo aparqué, y empecé a formarme, hasta hoy.

¿Qué significa el teatro para vosotros?

Belén: Yo diría oxígeno, y esto es casi un problema, es una enfermedad. Yo no sé vivir sin hacer teatro. He tenido épocas donde no lo he hecho y me he puesto mal, me he puesto enferma. Así que para mí es una necesidad, es algo que necesito hacer.

Rodrigo: Yo te diría algo así también, algo como el sentido de la vida, por lo menos de la mía. Es el único sitio donde me siento libre de verdad y donde puedo decir lo que quiero de la manera que quiero y ser yo mismo, dentro de los personajes y dentro de las historias.

8f694ad6-2547-4cb3-beac-639a34ac7371¿Y por qué el teatro?

Belén: Yo creo que, en mi caso, es un arte que lo aglutina todo. Es representar la realidad, lo más completo y, sobre todo, lo más directo. Es algo que se produce con el público delante, es como una especie de ritual, es algo casi ancestral y mágico, que acontece en un momento y no se vuelve a repetir. Yo creo que eso es algo adictivo que pertenece a otra esfera y poder estar conectada con eso es realmente mágico.

Rodrigo: Yo no sé qué decirte. Me imagino que porque probé con la música y era muy, muy, muy malo, era incapaz [risas]. Cuando comencé a formarme me metí un poco más en la interpretación y fue cuando descubrí que el teatro, para mí, era el medio adecuado, más incluso que el cine o cualquier otro. Me parece que hay algo de lo que das y recibes en el teatro que solo se da ahí, con esa persona, en ese momento, en esa representación. Es algo que yo le recomiendo a todo el mundo que pueda hacerlo, porque es una sensación muy bonita. Y bueno, me imagino que es por eso, me enganché y ahí me quedé.

¿Qué es STROKE 114?

Belén: STROKE es un colectivo artístico cuya intención es generar teatro de inmersión y experiencias interactivas. Queremos ir un paso más allá del teatro convencional, donde el espectador solo está sentado y mira, y queremos generar experiencias donde el espectador se convierta en protagonista, en parte activa de la obra, donde participe de alguna manera. Desde experiencias de interacción muy sencillas, como contestar a alguna pregunta o votando, o mediante la creación de entornos inmersivos donde el espectador lo que hace es deambular por el espacio e interactuar libremente con los actores. Lo que buscamos es hacer del espectador el protagonista de la obra.

¿Cómo nació?

Belén: Nosotros nos conocimos y fundamos una compañía de teatro en Madrid, ya que somos de allí, y la fundamos en 2009. Se llamaba El Descompuesto Teatro. Ahí empezamos con la investigación teatral, enfocándonos mucho en las secciones físicas que nos interesan, pero era un teatro más convencional. Luego nos fuimos a Inglaterra, estuvimos un año viviendo en Londres y ahí empezamos a conocer el fenómeno del teatro inmersivo. Lo comenzamos a estudiar y a investigar, aprendimos de él, y nos especializamos en el campo de Transmedia, que es contar historias a través de diferentes plataformas invitando al público a participar. Así, aplicando el Transmedia al teatro, llegamos a la conclusión de que había que fundar una nueva forma de colectivo donde íbamos a contar este tipo de historias y no las anteriores. A así fue cómo surgió STROKE.

Belén, he visto que en STROKE 114 te encargas de la creatividad y la coordinación, ¿eso consiste en poner bien tieso a Rodrigo e impedir que se pase o se salga de la raya?

Rodrigo: Entre otras cosas [risas].c919d020-0951-4f74-8b38-c1e773199a6f

Belén: Entre otras cosas sí, podríamos decir que esa es mi labor principal [risas], pero no. Yo creo que hacemos muy buen equipo. Tenemos muy bien definido quién hace cada cosa; yo soy muy buena, por ejemplo, en la conceptualización de las ideas, y Rodrigo es muy bueno en la ejecución de esas ideas una vez ya están levantadas y consiguiendo llevarlas a buen puerto, a hacer que no pierdan el norte y saber qué es lo que queremos contar. También nos dividimos las tareas de producción, pero sí, a veces hay que sacar el látigo y hacer que trabaje [risas].

Rodrigo, tú te encargas del diseño y dirección de proyectos. ¿Eso es vestir a Belén como una damisela y hacer que tome la dirección correcta para que no se desvíe?

Rodrigo: Eso sería… un sueño [risas]. Sería muy bonito que pudiese ser así pero no, sobre todo porque ella tampoco lo necesita. Es el alma más creativa de nuestra asociación y, aunque los dos nos dedicamos a esto, uno aquí tiene que soñar mucho para llevar a cabo estos proyectos.Yo soy el que tiene un poco más los pies sobre la tierra en este sentido.

Contadme, ¿cómo nace Doña Ana Tenorio?

Belén: Nosotros llevamos mucho tiempo preocupados por el tema de la representación de la mujer en la sociedad, y queríamos encontrar la manera de plasmar esto de alguna forma. El Microteatro Málaga funciona por temas mensuales y surgió el tema Por los Clásicos. Pensando en qué propuesta íbamos a lanzar se nos ocurrió tomar como punto de partida Don Juan Tenorio, que es uno de los clásicos de nuestra literatura pero que realmente, si se analiza, es una de las obras más machistas que existen. Y eso es un poco de lo que va Doña Ana Tenorio, de todo el sexismo invisible que está en nuestra cultura. Hace ver cómo la posición de la mujer siempre está marginada o incivilizada, pero nosotros lo tomamos como algo normal. Entonces, en este tipo de proyectos, en este aspecto, es habitual hacer un cambio de roles para visibilizar cómo algo nos parece normal si lo hace un hombre, pero no es normal si lo hace una mujer. Además, creemos que la obra tenía que ser muy heavy en la manera en la que se contaba y en la maneara en la que hacíamos partícipe a la gente para hacerles ver que es algo que está pasando ahí fuera y que nos afecta a todos, que todos somos cómplices, tanto hombres como mujeres, de ese sexismo que se está reproduciendo.

caa9884e-4f7f-40da-95cf-0f647a0b2864.jpeg

¿Qué impacto ha tenido en vuestro público?

Rodrigo: Pues la verdad es que bastante positivo. Afortunadamente, ha tenido una aceptación mucho mejor de la que esperábamos. Teníamos muchas dudas, tuvimos miedo e insistimos mucho en la primera parte, pero para nosotros era muy importante mostrarla de esa manera. Queríamos que impactara y la verdad es que la respuesta de la gente ha sido guay. Ha venido un montón de público y  todas las respuestas han sido muy satisfactorias, tanto por parte de los hombres como de las mujeres. Hay que añadir que también hemos visto muchas caras de <<¿vosotros de qué vais?>>, <<¿qué nos estáis contando?>>,<<sois unos perros flautas>>, pero también hay que aceptar esas opiniones. A veces nos sentíamos muy abrumados, ha habido gente que ha llorado al final, que nos han propuesto que llevemos a Doña Ana Tenorio a institutos, que aunque sea una obra pequeña y creada para un espacio reducido, es una obra muy importante y la gente tiene que verla. Así que imagínate, para nosotros ha sido brutal.

¿La participación por parte del público en la obra es bastante frecuente o por el contrario escasa?

Belén: Nosotros en la obra invitamos a un espectador a salir, ha convertirse en nuestra Doña Inés particular, y es una cosa casi obligatoria. Rodrigo señala y esa persona es la que sale. Nunca nos ha pasado que alguien nos diga <<no, no, no, no quiero salir>>. Sí ha pasado que hemos sentido que la gente no quería salir, y no hemos sacado a nadie, lo ha hecho Rodrigo, porque hay algo ahí que te hace sentir si la gente quiere participar o no. Yo creo que es importante esta parte, porque en el momento en el que sacas a alguien a participar se genera una situación que es un poco cómica, donde la gente se relaja y es divertido. Eso es esencial para el giro que viene después en la obra.

Rodrigo: Solo sacamos a uno por la limitación que tenemos ante el texto, por el propio verso de la obra, porque la pieza es corta y por el espacio. Pero nuestro afán es siempre que haya mucha más participación, porque siempre tendemos a que el público sea uno más. Estamos nosotros, vosotros, ellos y, si lo construimos entre todos, esto se enriquece, volviéndose infinitamente más interesante. Ese es un poquito de nuestro objetivo.

¿Porqué apostáis por un nuevo teatro cargado de luchas contra los prejuicios sociales y culturales? ¿Creéis que es necesario?

Belén: Yo creo que el teatro es una herramienta maravillosa que hace llegar al público mensajes, pero sobre todo sensaciones. Creo que el cambio en las aptitudes viene de empatizar y comprender en tus propias carnes lo que vive otra persona diferente a ti, y eso es fundamental. Así que, yo creo que este tipo de teatro es imprescindible para que la gente haga clic y se dé cuenta de que el problema no está fuera, sino de que forman parte de la respuesta,  de que ellos pueden hacer pequeñas cosas para cambiar nuestra realidad.

Rodrigo: Sí, y porque es un medio fantástico. Además, para mí el teatro es como la voz de los oprimidos, es como <<¡joder, hay que decirlo!>>, como los blogs, como el que hace un corto, como una canción donde dicen <<oye, está pasando esto>>. Pero es verdad que es importante, es un buen canal y hay que aprovecharlo.

5612ccc3-8ba5-434a-9184-51344d2f48c5¿Cómo han sido las reacciones frente a este espectáculo por parte del público adolescente? ¿Habéis tenido público adolescente?

Belén: Escaso. Ha habido poco público adolescente, pero justo creemos que es al público que mejor le puede venir esta obra porque el lenguaje es canalla y habla de situaciones en las que ellos se pueden ver envueltos. Y, personalmente, creo que es un público que necesita escuchar este mensaje que transmitimos a través de Doña Ana Tenorio, para que lo interioricen y lo comprendan ahora que estamos en un tiempo donde los adolescentes están volviendo a actitudes patriarcales que parecían que ya estaban medio superadas, donde las relaciones afectivas las viven con tantos celos y tanta posesividad. Creo que es importante que se vea esta obra en ese tipo de público.

Rodrigo: Sí, volviendo al tema de llevar a Doña Ana Tenorio a institutos, esa oportunidad nos ha salido aquí, en Microteatro Málaga, mediante profesoras que han venido a vernos y les ha parecido interesante.

¿Entonces, vais a representar a Doña Ana Tenorio en un instituto de Málaga?

Belén: Es la idea. Por el día de la mujer el 8 de marzo, tenemos que concretar eso, pero sí, tenemos ya una función pendiente en un instituto, y es eso lo que queremos, llevarlas a institutos.

Rodrigo: Nosotros también pensamos, y no solo nosotros, sino también las profesoras, y también una asociación feminista que vinieron a vernos, y que se mostraron muy interesadas por el mensaje que transmite Doña Ana Tenorio, que es necesario para estos chavales, ya que parece que se ha dado un paso atrás en ciertos ámbitos y que estamos peor de lo que estábamos. Entonces, vamos a llevársela a estos chavales, para ver qué pasa con ellos, para ver sus reacciones, para que vean, para que opinen, y estamos superilusionados con eso. Sabemos que va a ser una experiencia muy guay.

¿Cómo han sido las reacciones de un público más maduro que, posiblemente, esté acostumbrado a un teatro más clásico?

Belén: Pues la verdad, a mí me preocupaba un poco eso porque estamos jugando con Don Juan Tenorio, un clásico de nuestra literatura, y algunos espectadores cuando venían a vernos se sabían los versos de memoria y los oíamos recitarlos con nosotros [risas]. Era algo bastante preocupante por la vuelta tan de tuerca que le damos, pero la reacción ha sido muy positiva. Pensábamos que serían más reticentes, pero quizás son los más conscientes del problema que hay con esto y que, incluso, eran los que más nos agradecían la obra.

Rodrigo: Yo estoy de acuerdo con ella porque también era el público al que más le temía, y me decía <<uuh, vamos a ver al final…>>, pero para nada, al revés. Incluso le temía a los hombres, me refiero a que parece que la mujer lo va a recibir de otra manera distinta a la del hombre de otra generación, y te dices a ti mismo: <<bueno, este te va a mirar y te va a decir…>> y no. Fue muy satisfactorio ver que no está todo perdido, que también hay gente que ve que estamos transmitiendo un mensaje bueno y positivo.

¿Qué os ha aportado Doña Ana Tenorio en vuestras vidas?d2647a7f-cf3b-4043-a066-23d5e93c37e8

Belén: Para nosotros ha sido muy importante. Es una obra pequeña, pero es importante en dos sentidos: uno, porque creo que es la primera vez que hemos conseguido hacer una obra que puede cambiar la vida de las personas, en muy pequeña escala quizás, pero que toca a la gente y puede formar parte de la solución, porque realmente es transformadora y creo que eso es al final el objetivo del teatro; y dos, es importante para nosotros porque, como colectivo, es una afirmación y reafirmación de muchas cosas en las que creemos. Creo que ha sido una señal muy importante que nos ha demostrado el valor de algunas cosas, como la importancia de trabajar duro y que pelearse mucho tiene su recompensa.

Rodrigo: Esa es la idea. La verdad es que no lo puedo mejorar [risas]. Es que es eso.

En cuanto a la actualidad, ¿veis el teatro como un arte decadente o, por el contrario, un arte que con cada día renace más en la cultura actual?

Belén: Para mí el teatro no es decadente, es un sector en crisis, pero también es una de las artes más antiguas donde se sigue repitiendo ese encuentro de comunión con el público para encontrarse y tratar sobre diferentes temas y hacer pensar. Creo que renace en cada función y se reinventa. El teatro es necesario e inherentemente humano. No concibo un mundo donde no haya teatro porque el teatro es la propia comunicación humana y está dentro de nuestra propia naturaleza. Se reinventa, se recoloca como el humano va cambiando, pero siempre va a estar ahí.

Rodrigo: Yo creo que un poco sí, creo que está en decadencia al igual que lo está el ser humano, nuestro país y el mundo. Yo no soy muy optimista [risas], pero bueno, a lo mejor hoy voy a empezar a serlo. Creo que el teatro tiene esa parte decadente que se reinventa, con un coste brutal y un sacrificio brutal que hacemos todos. Y, entonces, por ahí veo como esa lucecita de la esperanza y es por donde peleo yo.

¿Pensáis que el teatro, como medio de expresión y culturización, está infravalorado?

Belén: Yo creo que está infravalorado por el sistema en general. Se infravalora en el sentido de que no le dan los apoyos suficientes dese el punto de vista de la educación para crear esos públicos que son tan necesarios para el teatro. Por eso existe esa idea colectiva de que el teatro es aburrido, de que esta pasado, que es contra lo que hay que luchar, pero no hay nada tan interesante como el teatro. Es una opinión muy personal pero sí, creo en ese estigma que existe en la gente que no va al teatro sobre él es lo que habría que cambiar a través de la educación.

Rodrigo: Yo también lo creo. Además creo que es una cosa que pasa más aquí que en otros países. Por ejemplo en Francia, EE.UU., Polonia o Argentina, la derecha no está tan enfrentada con el mundo de la cultura, pero también creo que es una cosa un poco nuestra, que se ha ido alejando y no se ha trabajado a favor del teatro, y se vive como un enfrentamiento, como algo hostil. Yo creo que sí, que está muy infravalorado, porque es una herramienta poderosísima para un montón de cosas, no solo para denunciar cosas, sino para aprender a relacionarse. Para los críos es fundamental y no se contempla. Creo que en nuestro país no estamos muy evolucionados para darnos cuenta de esa importancia que tiene. Soy un tío muy pesimista [risas].

31a5d06d-fd8d-4688-985c-f71bf9f447bc.jpeg

Por último, si os preguntara qué le debéis al teatro ¿qué me responderíais?

Belén: Yo diría que le debo la vida y que le debo el amor [mira a Rodrigo divertida y desafiante].

Rodrigo: Esto, esto es, esto…

Te has quedado sin palabras, Rodrigo

Belén: ¡A ver ¿cómo superas eso?! [risas].

Rodrigo: No, no, simplemente lo igualo, porque para mí es lo mismo. Nosotros nos conocimos en el… ¡a todo esto, somos pareja! [Risas]. Y nos conocimos cuando nos estábamos formando en la escuela, y obviamente le debo lo mismo. ¡Yo más! [Risas]. Yo le debo la vida porque soy feliz haciendo esto, porque esto me alimenta el alma, y durante mis primeros treinta años de vida no pensé que lo fuese a conseguir. Necesitamos algo que nos alimente el alma. Y creo que vosotras que estáis empezando con este proyecto lo vais a ver, y por algo lo hacéis, y creo que lo entendéis porque simpatizáis perfectamente con nosotros. Da igual lo que uno haga, pero que te alimente el alma. Porque al final dirás: <<¡Oh, fantástico! Hice algo que quería, me lo pasé bien y mereció la pena>>. [Mira a Belén] ¡Ahí te he ganado! [Risas].

Una vez más, Belén y Rodrigo desnudaron su alma con esta entrevista. En casi cuarenta minutos no solo pudimos disfrutar de dos bellísimas personas que llevan por bandera el lema de la igualdad de géneros, sino que también aprendimos de ellas. Nos transmitieron el amor y la pasión por lo que hacen, la fuerza que tiene el hacer partícipe al público y como este nuevo teatro de inmersión es una herramienta potentísima para formar mejores seres humanos. Desde Orbe, deseamos y esperamos que cumplan este objetivo tan hermoso que va mucho más allá de divertir al público; apuestan por no evadirlo de la realidad, concienciarlo y hacerle pensar por sí mismo, y eso no solo exige trabajo, sino también talento y pasión, y STROKE 114 lo posee todo. Gracias por una velada tan enriquecedora, solo podemos añadir que hemos crecido y aprendido muchísimo más en una sola noche con “dos perros flautas”, que durante todo un año con robots de traje y corbata.


DATOS DE CONTACTO:

Facebook

Página web


Autora: Jennifer María González Vera

Correctores: Guillermo Ruíz y Paquibel Sánchez Rueda

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s