El arte en los poros: Body Painting

Algunos lo califican de moda, otros de obscenidad. Algunos lo llaman arte, otros lo repudian. Aún así, pese a esta gran discusión, lo que sí es cierto es que la pintura corporal, o el Body Painting, está cogiendo más fuerza estos últimos años dentro del mundo de las artes plásticas.

Es conveniente recordad que, desde sus orígenes, el ser humano ha sentido la necesidad de expresarse mediante la creatividad. Ideas, creencias, anhelos, sueños y temores han sido representados mediante una de las vías más arcaicas del ingenio humano: la pintura. Y, uno de los primeros lienzos donde expresar estas creaciones fue el propio cuerpo. De hecho, hoy en día, podemos ver que en regiones de África o el Amazonas, donde las tribus indígenas sobreviven como pueden, la pintura corporal no es solo uno de sus rasgos más comunes, sino que forma parte de rituales ancestrales que solo pueden tomar vida a través del arte y sus colores. Por supuesto, no podemos comparar esta pintura corporal con el movimiento del Body Painting que nació a finales del siglo XX.

La libertad que caracterizó a la feliz década de los años 70, no solo trajo consigo la naturalidad de contemplar la belleza de la desnudez humana, y no me refiero solo a la corporal. La libertad de pensamiento y expresión fue un boom de ingenio y viveza que llenaron al arte de miles de significados nuevos. La necesidad de innovar, de expresar y de colmar el mundo de esencias hicieron que, en las nuevas generaciones de artistas, nacieran las ansias de romper con todo lo creado hasta entonces, es decir, nació un movimiento artístico que exploraba nuevos límites, conocido como el Body Art, caracterizado por experimentar el arte a través del cuerpo humano, además de por el golpe demoledor que provocó en una cultura conservadora que había estado limitada, impuesta y cautiva. De este modo, el Body Painting, tomó forma entre esa nueva corriente artística.

Tal auge tuvo en años venideros que, este movimiento artístico, cuenta ya con varios festivales de gran fama y renombre, como el Word bodypainting festival o The International Body Painting Contest, grandes eventos que han dado a conocer artistas como Fiorella Scatena, una italiana que refleja en su obra la predilección por composiciones donde reina la oscura y tétrica fantasía; o Johannes Stotter, afamado por el gran realismo que consigue es sus obras además de la vivacidad de la gama cromática que utiliza.

Sería oportuno añadir que, con del Body Painting, no solo se ha beneficiado la industria del arte plástico, sino también la cinematográfica, donde, cada día, la caracterización de los actores adquiere un papel importantísimo y, gracias a ella, maravillas como las locas películas de Tim Burton cobran esencia no a través de un maquillaje, sino a través de un arte que es capaz de otorgarle miles de vida a una sola piel.

Muchos años han pasado ya desde el inicio, y esta rama del arte efímero ha ido evolucionando poquito a poco, llegando a abrir nuevos horizontes y nuevas preguntas dentro del mundo del arte: ¿es el cuerpo humano el nuevo museo de las obras del siglo XXI? ¿Puede haber encontrado el arte su recipiente culmen en la piel humana? ¿Merece la pena esta pintura efímera? Tantas serían las respuestas y de diversa índole como pieles alberga el género humano. Pero, en mi opinión, creo que, antes que estas preguntas (y de miles más), siempre deberíamos tener en la mente la siguiente: ¿Y por qué no?


Autora: Jennifer María González Vera
Correctora: Paola Gutiérrez Vera

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