La undécima musa nace entre el viento de los viñedos

Calificaron las lenguas griegas y latinas a Safo como décima musa. Hoy, tras más de dos milenios desde el nacimiento de la poeta, afirmo sin duda que la undécima musa ha nacido en la palabra y en los versos de Raquel Lanseros. Nacida en 1973 ‒en Jerez de la Frontera‒ y licenciada en Filología Inglesa y Máster en Comunicación Social, esta andaluza no solo ha revolucionado la poesía española, sino que, también, sus poemas han partido las fronteras al ser traducidos en más de doce lenguas, llevando así la cultura poética española, prácticamente, a cada rincón del mundo.

Galardonada con numerosos premios por su obra poética, Raquel, también pertenece a colectivos artísticos y culturales como el llamado Hijos de Mary Shelly, fundado por Fernando Marías Amondo, cuyo hermoso objetivo es el de incentivar el amor por la literatura entre los más jóvenes. Además, debemos destacar que, gracias a la labor de esta gran mujer, España cuenta con grandes adaptaciones al castellano de novelas de autores extranjeros como Edgar Allan Poe y Lewis Carroll, entre otros.

Sin más dilación, os dejamos con la entrevista, vía e-mail, que pudimos hacerle a esta musa de la poesía, a quién agradecemos, una vez más, que nos la concediera y el aterciopelado trato con el que nos ha atendido, y deseando que los hados nos permitan, en un futuro próximo, realizarle una nueva entrevista en persona.

Raquel, para empezar, ¿nos podría contar de dónde le viene la pasión por la poesía? ¿Con cuántos años comenzó a componer poemas y a considerarse poeta? ¿Qué influencias tuvo?

El gusto por la poesía, el gusto por la palabra, y esa tendencia casi innata de leer poesía y escribir versos, yo 011los recuerdo desde la infancia. Y la mayoría de los poetas que conozco, con los que tengo buena relación y confianza como para que me cuenten sus orígenes, en esto coinciden. Hay también casos de poetas más tardíos e incluso poetas aparecidos en la senectud, porque hay casos para todo. Pero, en general, es cierto que el gusto por la palabra y el gusto por la palabra escrita, en concreto por la poesía, que dentro de la literatura es un género muy particular, suele darse ya desde la infancia. Me recuerdo desde siempre componiendo poemas infantiles, que me ilustraba yo misma, porque también adoraba dibujar. Nada más que aprendí a escribir, comencé a escribir versos. Considerarse poeta es otra cosa, la palabra es muy grande, y hay que tratarla con cuidado. Pienso que los poetas somos siempre aprendices, porque es un arte tan mágico y escurridizo que el haber escrito libros de calidad no presupone que se vaya a seguir haciendo. Así que la clave es la humildad, la voluntad de aprendizaje y el eterno asombro.

 


Su trabajo ha sido galardonado con premios como el Premio Unicaja, el Premio Antonio Machado, el Premio Poesía del Tren y el Premio Jaén. ¿Qué significa para usted haber conseguido estos logros?

Me han alegrado mucho, obviamente, todos los reconocimientos que has mencionado, y agradezco a los miembros de los jurados y a los lectores la confianza depositada en mi obra. Sin embargo, sigue más viva que nunca mi consciencia de asumir la creación literaria como un reto constante, en el cual la tarea bien hecha de ayer no asegura en absoluto la de mañana. Es fundamental continuar aprendiendo y trabajando siempre.

 


Si le pregunto cuál es el mayor logro para usted, ¿qué me contestaría?

Sin duda, el haber logrado una comunicación honda con muchos lectores. Cuando algunas personas que me han leído o escuchado me cuentan sus sensaciones de cercanía e identificación, siento que el esfuerzo ha merecido la pena.

010.jpg¿Qué significado tiene para usted la antología de su trabajo “A las órdenes del viento”? ¿Qué parte más íntima encontraremos en él de la esencia de Raquel Lanseros?

El poeta y editor de Valparaíso Ediciones Javier Bozalongo, buen amigo a quien aprecio muchísimo, me propuso reunir en una antología algunos de los poemas más significativos de todos mis libros publicados. Me gustó la idea y acepté la propuesta. La selección de poemas realizada por parte de la editorial es espléndida, han puesto todo su buen hacer y  mimo en la tarea.

¿Qué se le pasó por la cabeza cuando vio como sus poemas y poemarios fueron traducidos a varios idiomas?

Soy una apasionada de los idiomas, yo misma hablo varias lenguas y me gustaría poder estudiar más en el futuro. Creo que la internacionalización de una obra literaria es imprescindible, y ello sólo puede lograrse a través de las traducciones. Además, cada lengua aporta nuevos matices a los poemas, transformándolos en un universo nuevo, lo cual es un fenómeno fascinante.

¿Tiene algunos “rituales” a la hora de escribir y componer sus poemas? ¿Podría explicarnos cuales son y qué le aportan?002

La verdad es que no demasiados, no soy una persona excesivamente maniática o que ame la repetición. La soledad es importante, o incluso mejor definido, la concentración mental y anímica. Suelo escribir los poemas en papel y sólo después los paso al ordenador, pero lo cierto es que he escrito poemas de todos los modos posibles, en muchos lugares, situaciones y  horas diferentes.

Estudió Filología Inglesa y actualmente compagina la labor de poeta con la de traductora. ¿Qué le ha aportado traducir al español obras de diversos artistas como Edgar Allan Poe,  Lewis Carroll o Louis Aragon?

Al traducir uno disfruta de la oportunidad de sumergirse en el texto original de una manera mucho más profunda. Además, se establece un proceso de reflexión lingüística y semántica sobre la lengua original y la propia que es especialmente enriquecedor. Traducir es siempre abrir puertas a nuevas realidades y ensanchar las fronteras del lenguaje.

 


También forma parte del colectivo artístico “Hijos de Mary Shelley”, ¿nos podría explicar un poco qué es este colectivo, cual es su función y qué le aporta a la cultura actual española?

Los hijos de Mary Shelley es un proyecto de nombre hermoso que ideó mi amigo el novelista Fernando Marías. Fernando ama la fantasía y el suspense, así que decidió reunir a narradores, poetas y dramaturgos que sintieran un gusto especial por el terror, la fantasía, la ciencia ficción. Mary Shelley era la única mujer en aquella famosa reunión en Villa Diodati en el verano de 1816, y escribió una novela, que además pasó a ser una novela fundacional desde el punto de vista del género del terror y de la ciencia ficción. Hemos hecho cosas tan interesantes como intentar difundir los clásicos entre la gente joven, traducciones de John Keats al español, adaptaciones al rap, vídeos… Hemos hecho historias con el propio Poe, con Neruda, con Miguel Hernández, Antonio Machado, con nuestros poemas… Y hemos montado una especie de espectáculo que cada vez está creciendo más, con ese proyecto de acercar la literatura a la gente. Y esto pretende inventar cauces que, sin degradar un ápice la calidad y la profundidad de la literatura, sean capaces de acercarse a los jóvenes y a la gente de todas las edades.


retrato.jpgSiendo traductora oficial al español del proyecto “Pop Science”, ¿cree que la actual educación que se recibe, tanto en los centros de educación secundaria como en los centros universitarios, es la adecuada para formar a los futuros traductores, o por el contrario debería mejorar? ¿Está el joven traductor español preparado para enfrentarse, no sólo al mundo laboral de la traducción en España, sino al europeo y al mundial?

Creo que en España, como en todos los países que conozco, hay traductores de gran valía y muy profesionales, junto a otros que no lo son tanto. Creo que, además de la formación recibida, depende del prurito de cada uno, de las ganas de mejorar, de seguir aprendiendo… y eso es una cuestión muy personal, que responde a cada personalidad individual.


Cuéntenos, ¿cómo ve un traductor, en este caso una traductora como usted, el nivel cultural de España, uno de los países donde más se publica pero en el que menos se lee, comparado con el resto de Europa? ¿Qué estamos haciendo mal?

Creo que vivimos en una sociedad que en su conjunto no valora demasiado la cultura, y se encuentra inmersa en una especie de banalización constante, de consumo rápido e instantáneo, de inmediatez que invita a la amnesia. Pero también creo que es un fenómeno generalizado en los países occidentales de nuestro entorno, y no específico de España. No soy demasiado partidaria de esa idealización de Europa, porque no es cierta. Por otro lado, siguen quedando muchas personas y grupos que resisten a la presión y hacen una labor encomiable en pro de la difusión de la cultura, eso me da esperanza.


Autora: Jennifer María González Vera

Correctora: Paola Gutiérrez Vera

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