Nada de lo humano nos es ajeno

Curiosidad. Tal vez sea esta la cualidad más extraordinaria de la que goce el ser humano, un don que con trabajo, dedicación y esfuerzo se torna en un exuberante río de imaginación, creatividad y sueños. Pues precisamente curiosidad es lo que les sobra a nuestros dos siguientes entrevistados.

Queridos orberianos, hoy os traemos una entrevista realizada a un par de brillantes jóvenes malacitanos: poetas, compositores, actores, directores de teatro… la lista es larga, pero con ellos utilizaremos un término poco utilizado y al que no estamos muy acostumbrados en este siglo XXI: humanistas. Tal vez, con Alberto Escabias y Pedro J. Plaza, las Musas de las artes se hayan visto complacidas en este nuevo milenio al ver sus artes renacer en una forma joven y constante, llena de iniciativas, ansias y, sobre todo, llena de alma.

Con edades bailando en la veintena, estos chicos ya han estimulado la poesía y el teatro por su localidad —Alhaurín de la Torre—, en eventos tan bellos y enriquecedores como la Jam Session de Poesía y, poco a poco, comienzan a ganar una gran potencia por la provincia de Málaga. Microteatro ha sido otro de los rincones que ha visto el talento de ambos y donde el público quedó maravillado con las obras de El silencio de los Clones o Atrezzo.

Desde Orbe, solo queremos agradecerles el tiempo que nos dedicaron, la paciencia que nos han brindado y, sobre todo, los ánimos que nos ceden constantemente para que proyectos culturales como este continúen. Los mismos ánimos que queremos devolverles con el deseo de que, pronto, todos esos bellos proyectos que tienen entre manos y en mente vean la luz.

No hay duda de que sois unos chicos polifacéticos, tocáis tanto el mundo de la escritura: prosa y poesía, como el del teatro: dirección y actuación. ¿Qué sois realmente? ¿Qué os consideráis?

Alberto: Yo pienso que polifacéticos no somos porque solo sabemos crear.

Pedro: Y, en el fondo, nuestra creación es limitada. Tocamos cuatro cosas y nos basamos en contar historia a fin de al cabo. A veces lo hacemos a través de un video, o a través de un poema, o a través de una obra de teatro. Pero a eso nos dedicamos, a crear y a contar historias.

A: En cuanto a qué nos consideramos… ¿le contamos el secreto Pedro?

P: Sí, cuéntaselo.

A: En realidad, no somos de este planeta [risas].

P: En realidad, nos consideramos de cara al público humanistas, pero somos de todo menos humanistas, como bien dice Alberto: «somos seres de otro planeta» [risas].

IMG_0986¿Cómo os conocisteis?

P: Nos conocimos a través de la hermana de Alberto. Yo fui a Estados Unidos en un programa de intercambio escolar, y Sara —su hermana— me dijo que tenía un hermano que rapeaba. Recuerdo que fue en una cafetería de un instituto de allí cuando me puso unas canciones de él, que a mí me gustaron, pero tampoco les hice mucho caso, las cosas como son [risas]. Y, cuando volví, ya lo pude conocer en persona.

A: Y a mí, mi hermana, me dijo que había conocido a un chico que tenía inquietudes literarias y que, seguramente, congeniaría muy bien conmigo. Así que nos animamos un día a reunirnos para hablar de poesía y literatura, naciendo de ello una hermosa amistad.

P: Con una horchata comenzó nuestra amistad.

A: Pero con una horchata real, no es ninguna metáfora [risas].

Bueno, Pedro, cuéntanos un poquito, ¿cómo es trabajar con Alberto?

P: Trabajar con Alberto es maravilloso, no podría desear trabajar tanto con otra persona porque, como debajo de la profesionalidad hay una amistad, pues hay confianza para decirle cuando algo me gusta o no. Por ejemplo, la última vez que le pasé una de mis creaciones me dijo: «¡Borra eso, que eso es una mierda!», y le hice caso y lo borré porque, probablemente sí, era una mierda. Pero, por el contrario, cuando me dice que algo está muy bien hecho también me lo creo y me vengo arriba. Alberto es una persona increíblemente creativa, con muchas ideas, es una persona que nunca está quieta y que quiere hacer de todo. Y eso es genial.

Y ¿cómo es trabajar con Pedro, Alberto?

A: Para mí trabajar con Pedro es un martirio, un suplicio, una tortura, un tormento… [risas]. No, para nada es lo que he dicho. Secundo todo lo que él ha dicho antes, para mí trabajar con él es pasárselo bien, más que un amigo es mi hermano, y aprendo muchísimo de él a pesar de ser más pequeño que yo. Para mí Pedro es una parte esencial en mi obra y en mi vida.

Centrándonos en primer lugar en las artes literarias, concretamente en la poesía, ¿cómo surgió esa pasión por ella? ¿Cómo fue el primer contacto?

P: Al mirarle a los ojos [risas]. En verdad, no lo sé. Supongo que eso está ahí y en algún momento despierta, tarde o temprano. En mi caso fue en la ESO, una profesora nos dijo que había un concurso de poesía y, como también era un trabajo de clase, pues presenté lo que había hecho. Tras eso hice muchos poemas basura, y luego, de repente, se convirtió en una necesidad. Cuando estaba mal pues escribía y, simplemente, intenté sacar provecho de todo aquello.

A: Para mí fue al ver sus rizos, cada rizo es un poema para mí [risas]. No, en serio, para mí esa producción ha estado siempre, no hay un momento determinado en el que yo diga: «¡Voy a ser poeta!». Creo que esa función está ahí desde que uno nace y va descubriéndose. Y para mí también es una necesidad, vital.

P: Y lo más bonito de todo es que tenemos estilos de poesía distintos y lo que ha ido ocurriendo en los dos últimos años es que yo he influido en él y él ha influido en mí. Ha habido un intercambio de ideas, de estilo y de cosas muy bonito.

¿Cuáles serían vuestras influencias?

A: Me nutro bastante de la influencia de Raquel Lanseros, Luis Alberto de Cuenca, Fernando Pesoa, Lorca y Borges.

P: Yo nunca he sido una persona de autores en concreto, tanto en la literatura como en la música. Sí he sido de poemas y de obras. Pero si tuviera que elegir alguno sé que me gusta mucho Miguel Hernández, Bécquer, Lorca, Garcilaso, Antonio Gala. Lo suyo es conocerlos a todos y ver lo que te aportan.

¿Habéis publicado algún poemario?

A: Siguiente pregunta [risas]. Estamos en ello.

P: Alberto está muy cerca de publicar su poemario, que será maravilloso ya que más pulido no puede estar, y a diferencia de mucha gente, él lo hará en condiciones y a lo grande, no va a ser yendo a una editorial de autopublicación y pagando 1.500 €, sino que será una publicación por talento y por lo que es, no por dinero.

A: El también lo conseguirá por méritos propios, un día no muy lejano, cuando se centre realmente en la poesía [risas].

P: No tengo prisa, no estoy interesado en tener algo por ahí publicado y que dentro de cinco años me parezca una basura, que es lo que, probablemente, pasaría ahora.

A: No pasaría, pero eso es muy importante, estar orgulloso de lo que has publicado y trabajarlo mucho antes, para no arrepentirte luego.

Habéis dicho que os conocisteis gracias a las canciones de rap que creaba Alberto, ¿qué opináis sobre el rap y la gente que dice que eso no es música ni poesía?

A: Bueno, está siempre el estereotipo volando alrededor de la figura del rapero, yo he dado y he impartido charlas y clases sobre este tema. Siempre hay que escuchar canciones de rap que sean lo más completas posibles en cuanto a vocabulario y léxico en comparación a otro tipo de música. Y para nada pienso que el rapero sea como se denomina, alguien que lleva una mala vida o sea un delincuente. Como en todos los ámbitos hay gente para todo.

P: Yo no conozco tan profundamente el rap, pero sí creo que tiene un alto valor poético, aunque es como todo, ni todo el rap es bueno ni toda la poesía es buena. Y esto no quita que no haya buenos raperos que estén cerca del concepto de poetas. Alberto me enseñó hace poco las batallas de gallos, las internacionales, y no me parece algo que esté muy alejado de lo que hacían Góngora y Quevedo, además de ser algo espectacular y admirable que dos personas estén improvisando totalmente y lo hagan tan bien.

¿Podéis explicarnos ahora en qué consiste el proyecto de la Jam Session de Poesía que realizáis mensualmente en Alhaurín de la Torre?IMG_0983

A: Bueno, la Jam Session no es algo que hayamos inventado nosotros.

P: Sí que es algo que hemos llevado al nivel de perfección y de belleza [risas].

A: Eso deberían de juzgarlo las personas que han acudido. Nosotros hacemos todo lo posible para que la gente que acuda se sienta cómoda en un ambiente familiar, y tengan la oportunidad de escuchar poemas y compartirlos, propios o de otros autores.

P: Lo que hacemos normalmente es que abrimos esa Jam Session de Poesía, siempre traemos un autor invitado, nos deleitamos con él y luego el micro queda libre para todo aquel que quiera compartir. Lo que conseguimos con esto, es que los propios asistentes formen parte del espectáculo y que el interés por la poesía crezca. Intentamos crear algo agradable y divertido, donde no estés ahí aguantando por compromiso.

¿Acude más un público joven o uno más maduro?

A: De todo, la verdad es que acude un público muy variado.

P: Hay gente de nuestra edad, gente muy mayor, gente que es muy aficionada a la poesía y gente que apenas la conoce y que se empieza a interesar por ella en estos eventos.

A: Por eso estamos muy orgullosos, porque no solo vienen nuestros amigos, sino que acuden personas ajenas a nuestro círculo y que están muy interesadas en estos eventos. Y estamos consiguiendo algo muy bonito con esto.

Navegando ahora hacia las costas del arte dramático, porque también lo tocáis y lo creáis, ¿cómo empieza esa afición por el teatro?

P: Yo, desde que era pequeño, siempre he tenido una serie de sueños. Siempre quise subirme a un escenario a hacer teatro, siempre quise tocar en un concierto, siempre quise trabajar en una librería o en un videoclub; y algunos los he cumplido. En cuanto al teatro, pues recuerdo que en mi pueblo hicieron un taller de teatro y me apunté, y a raíz de ahí vas conociendo a personas, a compañeros, que te van llamando para que le ayudes con algunos proyectos teatrales y para que participes en ellos. Alberto me llegó un día con la noticia de que había escrito una obra de teatro para Microteatro de Málaga, y me dio la sorpresa de que quería que la interpretara. Dije que sí, y acabé siendo un caníbal [risas].

A: Creo que todo escritor en algún momento anhela escribir teatro, y para mí era un mundo que siempre consideraba maravilloso. Tuve la suerte de contar con Pedro para estrenar mi primera obra El silencio de los clones, luego realicé otra que estuvo también en Microteatro Málaga el pasado mes de Diciembre, Atrezzo, y a raíz de estos hermosos proyectos y las fantásticas experiencias que adquirí con ellos, espero seguir creando más obras, y aprender y crecer muchísimo más con ello. El teatro tiene la magia de hacer que el escritor conozca a sus propios personajes en vivo.

P: Y como actor es un orgullo que el creador te diga: «eso es lo que quería ver».

A: ¿Nos besamos ya? [Risas].

P: Para mí, El silencio de los clones fue mi primera interpretación en Microteatro. Además, fue una experiencia que me dio la oportunidad de trabajar, codo con codo, con Alberto, entre triunfos y desacuerdos, pero todas estas experiencias nos ayudaron a crecer.

A: Si antes de empezar a realizar este proyecto éramos muy amigos, cuando lo finalizamos nos acabamos hermanando.

Tras estos primeros trabajos en el teatro ¿hay algún trabajillo por ahí oculto que pronto verá la luz?

A: Ahora mismo, sí. Tengo ideas que espero que pronto pueda llegar a darles cuerpo y vida, pero esta vez me gustaría crear algo más extenso.

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¿Cómo veis la implicación de la juventud en el mundo de estas artes?

P: Yo creo que estamos en un momento de la historia donde todas estas artes están volviendo a popularizarse, incluso se tiende a innovarlas con proyectos tan bonitos donde se intenta que el espectador forme parte también del espectáculo. Nosotros estamos muy contentos viendo las reacciones del público joven ante lo que presentamos.

A: Lo que yo añadiría es que deberíamos fomentar más estas artes en el ámbito escolar. Acercar la poesía, el teatro o la música y sus autores a los niños, y despertarles las ganas de indagar más en ellas. Se necesita una educación que enseñe a los niños a comprender en vez de memorizar. También es verdad que, dentro de los jóvenes, hay dos vertientes: los que buscan en las artes una forma de expresarse, y los que buscan una competición y el sectarismo, y debemos diferenciar esto. Tenemos que ver quién guarda la esencia y quién no.

Como humanistas que os consideráis, ¿vuestro aprendizaje ha sido autodidacta o habéis tenido alguna figura influyente que os haya guiado?

A: Para mí hasta los veinte años es autodidacta, después tuve la fortuna de ir a la Escuela de Escritores de la Junta de Andalucía, y allí conocía a varios autores que me influyeron y me ayudaron bastante, entre ellos Luis Alberto de Cuenca y Raquel Lanseros, quienes me aportaron unas enseñanzas únicas y sin parangón alguno.

P: Por mi parte, más o menos ocurrió del mismo modo. Yo escribía solo para mí, y luego tuve la fortuna de conocer a grandes personas que se molestaron en leer lo que escribía y algunos se molestaron en corregirme. He tenido unos maestros muy importantes, como Juan Cuadra, a varios profesores de la Universidad de Málaga y a algún que otro escritor.

¿Para vosotros existen los límites?

P: Los límites existen, pero te los pones tú. Esa es la historia, tu límite está donde tú lo quieras poner. Yo hace tres años no hubiera imaginado que el teatro me pudiera aportar algún beneficio, ni que llegara a leer poesía con grandes poetas. Y si hasta ahora hemos conseguido eso, dentro de otros tres años habremos conseguido mucho más.

¿Y el triunfo?

A: Sé que existe a derrota, por lo tanto el triunfo debe existir. Tampoco me lo planteo, no me lo he planteado nunca. Cuando no eres popular, has de desarrollar todas tus habilidades o tener un talento, por lo tanto, el triunfar o no, no es algo que me preocupe.

P: A mí no me preocupa el triunfo, me preocupa más la paz conmigo mismo. Siempre intento hacer lo que creo que debo hacer, así me siento bien y en paz conmigo mismo.

¿Qué significa para vosotros la satisfacción?

A: Para un artista no existe la satisfacción, existe la insatisfacción, vivimos siempre en un constante intento de perfección. Siempre estamos corrigiendo, queriendo mejorar y aprender, y eso te lleva a estar en la insatisfacción, y eso es lo que nos mueve.

P: El artista es un ser insatisfecho e insaciable.

¿Y hasta dónde os gustaría llegar?

A y P: ¡Hasta el infinito y más allá! [Risas].

A: No me preocupa hasta dónde pueda llegar, lo que sí quisiera es dejar un legado, que cuando no esté mi obra permanezca.

P: Yo solo te digo: «caminante no hay camino, se hace camino al andar». No me preocupa cual sea la meta, sino recorrer el viaje. Y al igual que Alberto, también me gustaría dejar un legado.


Autora: Jennifer María González Vera

Corrector: Guillermo Ruiz Jurado

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