Elvira Sastre: «el éxito lo deciden los lectores»

El hecho de oír una voz, de captar una mirada, de leer una frase o, simplemente, de rozar unos labios, puede ser el detonante que nos haga dar un giro de 180º y enfocar nuestra vida hacia una dirección, hasta entonces, totalmente inesperada. Encontrarnos de repente en parajes impensables, viviendo miles de experiencias que jamás habríamos imaginado, y creando por creaciones e inspirando para crear. Esa es la historia de Elvira Sastre.

Segoviana de nacimiento, de palabras por sangre y por pensamientos: poemas. Comenzó a sembrar su talento en el mundo literario desde muy joven. No le costó llegar al alma del lector con su prosa suave y sus versos de elegancia firme. Rápidamente pasó a ser la inspiración de miles de amantes literarios: y ella lo sabe, por eso no pierde ninguna ocasión para agradecer a sus miles de lectores la compañía que le brindan en la estela de la poesía, y ese éxito que, como bien dice, solo los lectores lo deciden.

El nombre de Elvira Sastre llegó hasta mí mediante varias recomendaciones y, sobre todo, mediante la potencia de sus versos en las redes sociales. Pero realmente decidí entrevistarla cuando su traducción de Poemas de amor de Oscar Wilde cayó en mis manos. Si me cautivó dándole sentido al español, me enamoró dándole voz española al inglés de los poemas de Wilde.

Por esta razón, decidí que una voz así debía poseer un eco infinito, y Orbe debía ser uno de esos lugares donde resonara.

Bueno, Elvira, para comenzar, advertir que eres sorprendentemente joven, solo tienes 24 primaveras y ya cuentas con tres poemarios publicados, la edición de un proyecto poético-artístico junto a la ilustradora Adriana Moragues, la traducción al español de un poemario del autor norte-americano Gordon E. McNeer, también una traducción al español de poemas de amor de Oscar Wilde, además de la traducción ‒en este caso al13419196_920134588112593_7752821117680591856_n inglés‒ de las letras del último disco «La Deriva» de la banda de rock indie española Vetusta Morla. Mencionar también varios de los numerosos eventos culturales a los que has asistido, como la Feria del Libro de Bogotá, el Encuentro Internacional de Poesía de Ciudad de México o la Feria del Libro en Madrid. E, indicando por último, tu estrecha relación con la música donde has podido compartir tu poesía en distintos escenarios junto a artistas de la talla de Benjamín Prado y Joaquín Sabina, entre tantos otros. Te pregunto ahora: tras ganar el premio “Emiliano Barral” de poesía, ¿imaginaste alguna vez conseguir tanto con tan solo 24 años?

Para nada. Ni siquiera esperaba conseguir publicar un libro, sigue siendo para mí un sueño con los ojos abiertos. Estoy muy agradecida a los lectores, pues son los que me han llevado a todos esos sitios. Yo seguiría escribiendo aunque nadie me leyera, aunque nadie me invitara a esos lugares, aunque nadie me ofreciera publicar. Sin embargo, ser leída es un acompañamiento maravilloso y necesario en esta profesión tan solitaria.

“Relocos y recuerdos” es un blog que decidiste abrir como miles de jóvenes hacen, donde expresas tus pensamientos y compartes tus creaciones, pero es muy distinto de un poemario, su difusión es diferente y el público que lo visita también lo es. ¿Cómo tomó fuerza esa idea de lanzarte a publicar tus poemas, tus creaciones más íntimas y que, seguramente, pocas personas conocían? ¿Qué se te pasó por la cabeza cuando tomaste consciencia de que lo iban a leer miles de personas?

Lo hago desde que empiezo, así que para mí es casi algo complementario a la escritura. Hacerlo público es liberarlo, y de ese modo me desprendo de ello, de las sensaciones del poema, y puedo seguir adelante. Es casi una terapia. Nunca he pensado en el número de personas que lo leerían, el simple hecho de abrir la ventana es lo que me llena de aire.

Si tuvieras que catalogar tu evolución con una sola palabra ¿cuál sería y por qué?

Autocrítica. Creo que es algo básico en todas las carreras artísticas. Hay que leer mucho, escribir mucho y publicar poco.

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Fotografía Joaquín Puga

A tus ojos, ¿crees que aporta algo nuevo la poesía contemporánea o solo son repeticiones de los grandes poemas de artistas como Lorca, Machado, Bécquer o Lope de Vega?

 

Claro, se expresan las mismas cosas de una manera distinta. Además, las circunstancias sociales y vitales han cambiado mucho y eso siempre queda reflejado en la poesía. Incluso el lenguaje es distinto. La poesía está en constante cambio, aunque todos bebamos del mismo agua.

¿Crees que es fácil caer en la tentación de escribir lo que se vende y no lo que se siente? ¿Piensas que podrías sucumbir a ella?

Para mí, no es algo sencillo, porque entonces no estaría escribiendo con mi voz sino con la de otros, y eso complicaría bastante mi manera de crear, por lo que no, espero nunca sucumbir ante eso porque entonces significaría que la poesía ha dejado de tener significado para mí.

¿Podrías seguir viviendo sin escribir ni un solo poema más donde el amor fuera su esencia?

Espero que no. En cualquiera de sus modos.

Nos gustaría que nos contaras cómo nació tu famoso: “Te vi follar y fallar y no sé cuándo me gustaste más: cuando te contemplé proclamándote diosa o cuando te observé confesándote humana”, ¿sería posible conocer esa historia?

Es curioso, nunca nadie me lo había preguntado. Fue una historia de hace muchísimo tiempo, de esas que se quedan en los versos. Ella era una chica inabarcable y yo traté de reducirla a esas dos frases, y creo que de algún modo lo conseguí. Habla de esa dicotomía humana: grandeza versus miseria. Es fácil contemplar a alguien en sus más altas miras, porque es como a todos nos gusta mostrarnos. Sin embargo, cuando alguien está derrotado y deja la puerta ligeramente abierta para que entres, cuando te da ese beneficio, ese permiso inconfesable, el espectáculo íntimo es maravilloso. Me gustó verla triunfando en una cama, pero me enamoró verla vencida sobre la misma porque cayeron las barreras, los escudos y fue ella, por fin.

Si te pregunto qué libro cambió por completo tu vida, ¿qué responderías? ¿Cuáles fueron las lecciones que aprendiste de él?

Sin duda, en el plano poético, Ecuador, de Benjamín Prado. Recuerdo leerlo en el metro y pensar: «yo quiero escribir esto». Plantó una semilla dentro de mis manos y hasta ahora.

Me gustaría preguntarte por un tema que siempre intento sacar en todas las entrevistas que realizamos a escritores, la autopublicación, ¿qué opinas de ella? ¿Es una oportunidad de darse a conocer y descubrir nuevos talentos o, por el contrario, solo disminuye la calidad de la literatura nacional y convierte a la cultura en negocio?13450986_921635491295836_5735239643290598554_n

Yo creo que es una opción buenísima para los tiempos que corren. Si uno confía en su proyecto y decide llevarlo adelante, no tiene que renunciar a su sueño porque alguien ajeno le diga que no. Ahí entra esa segunda opción que te permite trabajarlo todo tú, saber al dedillo cómo funciona y conocer la recepción de la gente in situ. No creo que tenga nada que ver con la calidad; el éxito lo deciden los lectores.

Me gustaría hacerte ahora una pregunta más informal. En los momentos de bloqueo por los que todo escritor pasa, cuando las palabras no fluyen y se colapsan las ideas, ¿qué haces? ¿Tienes alguna manía o algún truco para solucionar esto? Y por el contrario, cuando te encuentras en algún lugar que no sea tu escritorio, y de repente te invade la inspiración ¿qué sueles hacer? ¿Llevas siempre algo donde poder apuntar tus ideas o improvisas? ¿Te ha sucedido alguna anécdota divertida relacionada con esto?

La famosa hoja en blanco. Bueno, sucede, claro, pero intento no agobiarme. Con la poesía no me pasa porque siempre escribo cuando viene la inspiración y no al contrario. No me gusta forzarlo. Soy algo exigente en eso. En la ficción, sin embargo, sí pasa más, pues requiere de una disciplina y una constancia que no siempre se presentan de la mano de las musas. Cuando sucede, dejo que vuele la mente, que encuentre la frase apropiada, y escribo y reescribo mil veces hasta que la encuentro. Si me pilla sin medios, suelo tirar de notas de voz o de texto del móvil.

Si te pido que mires la estela que estás dejando en el mundo de la poesía española, de la literatura y de la cultura nacional e internacional, y el brillante camino que te aguarda, ¿a quién le agradecerías todo esto?

No creo que la estela sea mía, sino de la misma poesía, que cada vez se escucha más alto y no hay vergüenza a mostrarla o leerla. Creo que es gracias a la cultura, en general, que no se apaga aunque lo intenten, a los lectores y a los escritores que ceden su vida a las palabras, por complicado que sea esto.

Centrémonos ahora en tu faceta de traductora y filóloga inglesa, ¿qué efecto mariposa ha causado en tu vida traducir Poemas de Amor de Oscar Wilde? ¿Cómo surgió este 13445573_921386794654039_4694387576841528007_nproyecto, lo elegiste tú? (he de decirte que me lo autoregalé la semana pasada por mi cumpleaños y es uno de los mejores regalos que me he hecho, enhorabuena).

¡Muchísimas gracias! Espero que merezca la pena. La traducción es una profesión muy hermosa, a mí me trae muchas cosas buenas (después de cientos de quebraderos de cabeza, también). La traducción me hace ser mejor lectora y mejor escritora al mismo tiempo. Es una faceta que respeto muchísimo. Yo ya había traducido Los hijos de Bob Dylan, de Gordon E. McNeer, con mi editorial de poesía, Valparaíso Ediciones, y surgió la posibilidad de traducir los poemas de Wilde y dije que sí de inmediato. Ahora me encuentro traduciendo una novela juvenil para Alfaguara que saldrá próximamente y lo estoy disfrutando muchísimo también.

Gracias a las redes sociales y a tu detalle de compartir todo lo que realizas con tus seguidores, tus lectores sabemos que estás trabajando en una novela que se publicará muy pronto: ¿podrías adelantarnos algo sobre este proyecto? ¿Qué nos encontraremos y qué parte de Elvira Sastre encontraremos en él?

Es un proyecto muy personal, en el que estoy dejando mucho de mí. Ojalá eso se transmita al que lo lea. Es una historia de superación pero partiendo desde abajo. No es un libro de autoayuda, lleno de sonrisas y flores. Estoy intentando tratar las cosas desde una perspectiva muy real, muy cruda, pero sin perder de vista la luz.

Para el broche final, me gustaría (si no es molestia) hacer una especie de juego contigo: si yo te doy la palabra Orbe (en referencia a nuestro blog) ¿podrías dedicarnos un par de versos con ellas a modo de besos de Elvira Sastre para todos nuestros seguidores?

La respuesta es la ventana abierta, pero la pregunta de Orbe es la luz.

¡Gracias!


Autora: Jennifer María González Vera

Corrector: Guillermo Ruiz Jurado

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Un comentario en “Elvira Sastre: «el éxito lo deciden los lectores»

  1. Sinceramente creo que el éxito de los autores de hoy en día es, en la mayoría, por sus humildes pretensiones, existen muchos autores que se les sube todo a la cabeza (todo lo contrario que establecen los principios de la poesía en este caso) La cosa es luchar por aquello que nos gusta y rodearte de gente que te anima a seguir estrellándote con tus palabras. Un saludo!

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