Formatos: ¿físico o digital?

Estamos en un mundo de continuo cambio. La Tierra sigue girando, nos guste a nosotros o no, y todo va avanzando a gran escala. Prueba de ello es el enorme paso que hemos dado en apenas diez años, cuando los dispositivos móviles eran aquellos Nokia con el juego de la serpiente, irrompibles y fieles hasta su muerte (que era, obviamente, nunca).

Toda la cultura ha sufrido un cambio radical en estas décadas, así que la literatura no iba a quedarse atrás. No vamos a hablar sobre los estilos a la hora de escribir de algunos autores, sobre la nueva fama de las “obras” de personajes públicos o de los nuevos (y algo raros) géneros literarios que asolan las librerías a ritmos apabullantes. Hoy, pondremos en vuestro conocimiento conceptos básicos e importantes de un tema muy controvertido: formatos, ¿físicos o electrónicos?

Para ello, no veo nada mejor que realizar una comparación con los conceptos que más ponen en entredicho la elección de todos los lectores en este campo. Todo esto es el fruto del conocimiento que tengo yo, personalmente, sobre el tema. ¿Qué quiere esto decir? Que puedo equivocarme, como buen ser humano que soy, por lo que agradecería que, de ser así, nos pusierais en los comentarios el fallo para poder debatir con vosotros sobre un tema tan candente (siempre con respeto, como no nos cansamos de repetir).

Así pues, sin más dilación, comencemos a hablar sobre estos dos formatos, ambos respetables y con características distintas y maravillosas.

Comenzamos con los de formato físico:

  • PRECIO

Depende de dónde se adquieran el precio varía, pero pueden encontrarse desde (aproximadamente) dos euros hasta unos cerca de treinta, en el caso de las novelas, o, incluso, más de cien, en el caso de libros de texto o manuales. Para resumir, y como nos centramos en las novelas, pongamos una estimación de entre dos y treinta euros (territorio español).

En este punto, el pro podemos hallarlo en el caso de las bibliotecas o librerías solidarias en las que los títulos se ofrecen de forma gratuita. Puedes llevártelo a casa como préstamo, leerlo para después pasárselo a otra persona (liberación de libros) o quedártelo para tu colección, depende de la institución en el que adquieras estos servicios.

  • COMODIDAD

A la hora de leer, la comodidad es un factor clave a tener en cuenta. En el caso de los libros en formato físico, esto depende de cada persona. Por lo general, encontramos varios problemas, como, por ejemplo, falta de luminosidad, pérdida del punto de lectura por carencia de marca-páginas (y que no me entere yo de que dobláis las esquinas porque puedo ir a donde estéis y ahogaros por tal crimen a la literatura), que a ese dedo travieso le dé artrosis por pasar un buen rato en la misma posición y se te resbalen las hojas restantes (perdiendo, de nuevo, el punto y haciéndote profesar palabras mal sonantes) …

Aunque también es necesario destacar que no hay nada más inconfundible que el olor de un buen libro, ya sea viejo o nuevo; el tacto de sus páginas, dependiendo de las características del papel, o el palpar una portada en relieve, de pasta dura o con brillos. Esos pequeños detalles hacen realmente especiales tener un ejemplar entre tus manos, y ni qué decir de una librería que poder admirar y con la que fardar cuando vengan visitas a casa.

  • OBTENCIÓN

Esta cláusula es fácil de responder: librerías, bibliotecas (en préstamo, no puedes quedártelo. No, no me mires así, si tienes un libro en casa que sea de biblioteca eres un niño o una niña mala, así que deberías devolverlo), tiendas de segunda mano o locales solidarios donde ofrezcan estos libros de forma gratuita.

Es posible encontrarlos en puestos feriantes y demás, pero, si buscas uno en concreto, lo mejor es dirigirte a una librería. Últimamente se ha puesto de moda usar alguna red social o aplicación móvil de compras para intercambiar o hacer una compra/venta de libros de segunda mano, nuevos la mayoría de las veces (como Wallapop o grupos de Facebook)

Conclusión: debes levantar el culo del sofá si quieres tener un buen libro físico.

  • POSIBILIDADES PARA LOS AUTORES

Está claro que este es uno de los puntos de mayor controversia a la hora de que un autor se plantee si publicar en digital, en físico o en ambos. En estos últimos años, el que más se ha estilado ha sido el digital (en el caso de los auto-publicados), ya que el físico es más caro y su posibilidad suele reducirse a editoriales o a gente que tenga la capacidad de permitirse un gasto de tal envergadura.

Por otro lado, los autores que trabajan con editoriales, tienen la suerte de ver sus obras en ambos formatos porque son las propias empresas las que se encargan de los gastos a cambio de la cesión de los derechos de edición.

En definitiva, los físicos son más complicados de conseguir para los autores de cualquier género literario.

  • Por último, un apunte importante: la experiencia de leer un libro en físico durará mientras el libro esté en buen uso, sin depender de una batería.

 


Ha llegado el turno del formato digital:

  • PRECIO

No nos engañemos, por mucho que les duela a la mayoría de los lectores, el precio de los libros en digital es mucho más reducido que el que tiene en formato físico. Esa es una de las principales razones para que cada vez haya más gente que se pase al mundo de la Nueva Era.

Plataformas como Amazon o Google Play ofrecen títulos desde cero euros hasta diez (precio un poco excesivo para un eBook, pero el cual rozan muchos de los libros con editorial frente a los auto-publicados, algo más reducidos). Sí, orberianos, habéis leído bien: libros de forma gratuita se ofrecen diariamente en este tipo de redes de compra/venta.

En el caso de los clásicos que, pasadas cierto número de décadas (no recuerdo exactamente cuales), se ofrecen de forma gratuita en internet por la pérdida de los derechos de edición de los autores. Así pues, puedes encontrar lecturas de la talla de El lazarillo de Tormes, pero también lecturas contemporáneas que los propios autores ponen en promoción durante unos días para que los lectores las consigan sin pagar ni una moneda por ellas.

  • COMODIDAD

Obviando el tema de las posturas tan interesantes que ocupamos cuando leemos, cuestión indiferente en el estado en el que se encuentre el manuscrito, el libro electrónico tiene algunas ventajas: si tienes un buen aparato de reproducción, podrás tener luminosidad cuando gustes; el tamaño suele ser más reducido que un libro físico, a menos que se utilice un ordenador sobremesa o un portátil, en cuyos casos son de igual o mayor tamaño; el espacio que se utiliza para almacenar los libros es tremendamente más pequeño que con los físicos, por lo que es necesario un estantería (o un habitación completa, como ocurre en mi casa y en la de muchos lectores empedernidos).

Algunas plataformas, incluso, permiten tener un diccionario integrado en el que buscar el significado de las palabras que no entiendas, señalar expresiones que te parezcan relevantes y, además, poner un comentario sobre la misma, en el que te darán la posibilidad de hacerlo público con los demás lectores que adquieran su libro en el mismo lugar. Obviamente, mantiene la página por la que vas leyendo sin necesidad de hacer absolutamente nada, aunque puedes usar un marcador si es de tu agrado. Estas características también están activadas con los libros en un idioma extranjero, en cuyo caso tienes la posibilidad de traducir palabra por palabra, por si alguna escapa a tu entendimiento.

  • OBTENCIÓN

Este es otro de los puntos fuertes de los libros electrónicos, aunque, también, es uno de los más débiles: la obtención. Quiero leer en digital. ¿Cómo puedo hacerlo? Tenemos una gran variedad de programas que nos ofrecen la posibilidad de poder leer en algún dispositivo, ya sea movible (móvil, tableta, portátil, eReader o Kindle) o fijo (ordenador sobremesa). Para ello, solamente nos hace falta el aparato en sí y la aplicación adecuada.

La mayoría de los lectores han pasado a la Era Digital a través de Amazon y su plataforma: Kindle. Millones de personas compran las obras literarias a través de su página web, ya que ofrece la posibilidad de disfrutar de los mismos desde cualquiera de los dispositivos mencionados anteriormente, pues se almacenan en tu cuenta de usuario (dada al registrarte en Amazon, donde deberás ceder ciertos datos, como tu correo electrónico, pero de forma totalmente gratuita). Ofrecen una gran variedad de libros en su amplísimo catálogo y pueden adquirirse desde cualquier parte del mundo.

Rapidez y eficacia son dos de las palabras más utilizadas para este tipo de procedimiento. Apenas se tardan minutos en comprar los libros y sin moverte de tu propia casa.

Conclusión: en este caso, no es necesario que levantes el culo del sofá para tener tus preciadas obras en mano (o en la nube).

  • POSIBILIDADES PARA LOS AUTORES

No voy a extenderme en este punto más de lo que ya lo hice con anterioridad: fácil, rápido y, en algunos casos, gratuito para los autores. Una de las formas más utilizadas para la edición de libros electrónicos, ya que ofrece la posibilidad, incluso, de crear tus propias portadas a través de distintos programas.


Por mi parte, poco más puedo añadir, solo os daré mi opinión al respecto: los libros físicos están pasando a la historia y los digitales, según dicen, son el futuro; yo, no lo veo así. Para mí, jamás habrá nada como tener tu libro en formato físico, tener la posibilidad de verlo en mi estantería y disfrutar de sus páginas. Eso no quita que también lea en electrónico y, poco a poco, me acostumbre más a ello, ya que resulta bastante más cómodo, además de barato. Estas características, para una persona de mi edad y en mi situación laboral (ninguna, básicamente), son atrayentes.

Dejo a vuestra elección decidir qué formato os conviene más y espero haberos ilustrado, aunque sea un poco. Pasad una buena semana, queridos orberianos.


Autora: Paquibel Sánchez Rueda

Correctora: J. M. González Vera

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2 comentarios en “Formatos: ¿físico o digital?

  1. Bueno, yo tengo sentimientos encontrados respecto a esto. Como lectora emigrante sin rumbo fijo no puedo permitirme el lujo de tener los libros que compre conmigo. Mi sueño es asentarme y poder tener mi propia biblioteca (con ediciones especiales)
    Era reacia a los libros digitales pero… ¡me han salvado la vida! Ahora solo leo en Kindle y debo reconocer la comodidad en peso, en precio, y en adquisición.
    No obstante, a veces, voy a la biblioteca y me reencuentro con el papel y no hay rival para él.
    Todo depende de tu estilo de vida, supongo.

    Un artículo muy interesante. Un saludo.

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  2. Yo sigo fiel al formato papel y m parece que la sensación de abrir un libro, olerlo, tocar sus páginas… es indescriptible y mágica. Aunque me gustaría ver mi obra piblicada en papel por una idea un tanto bohemia y romántica de la literatura, supongo que tendré que resignarme al formato digital si quiero ver ese sueño cumplido algún día.
    Muy buen artículo, me ha gustado mucho.

    Le gusta a 1 persona

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