Javier Moyano: «Mis fotografías buscan captar la esencia de las personas»

El cielo encapotado tiñe las ciudades de gris. Los titilantes carteles de los comercios iluminan el paisaje urbano por el que transitan las masas. Cuando caminamos por este entorno, recibimos fracciones de la sociedad en las miradas de los transeúntes. Tratamos de averiguar algo más de sus vidas a través de sus gestos, su cara, su ropa, pero hemos pasado de puntillas por estas ideas cuando ya hemos empezado a reparar en otra persona, una consecuencia de las prisas a las que incita la muchedumbre. Javier Moyano (1971) prefirió congelar ese momento y recrearse en las personas que más captaban su atención desde aquel caluroso día de agosto en que se lanzó a la feria, cámara en mano, con el deseo de retratar a quienes pueblan el centro de Málaga.

Es así como nace el proyecto Historias Fugaces de Málaga, una página de Facebook que ya ha superado los 15 mil seguidores. En ella, Javier retrata con su cámara cada semana a distintas personas que suscita su interés, les hace unas preguntas para tratar de captar su esencia y se la ofrece al público en internet.

En persona, Javier me parece un tipo bondadoso y sosegado, tímido, más cómodo detrás de la cámara que delante. Nos recibe en calle Larios y vamos a tomar un café en una cafetería del centro. Los villancicos ponen la banda sonora al comienzo de la Navidad malagueña.

Javier, ¿dónde naciste?

Nací en Málaga, pero me crié en el Campo de Gibraltar.

¿Qué recuerdas del Campo de Gibraltar en los años 80?

Tuve una buena infancia, pero no tuve ninguna influencia relacionada con la fotografía. Lo que sí es cierto es que a mí me llamaba bastante la atención, me surgían inquietudes y a partir de ahí fui evolucionando hasta interesarme por el ser humano.

¿Qué fue lo primero que empezaste a fotografiar?

Como todo el mundo, empecé con paisajes, que es lo más habitual. También me gusta la técnica y me decanté por hacer algún macro y luego, como me interesa el ser humano, empecé con los retratos. Luego entré en contacto con autores que me influenciaron como Steve Mccurry. A pesar de toda la polémica que tiene ahora encima, sigue siendo un gran referente para mí. Podría decir que sentí la cámara cuando se convirtió en un apéndice de mí. La cámara es una herramienta, sea analógica o digital, pero para mí lo importante en la fotografía es la idea; el resto son técnicas. Igual que un escritor utiliza un bolígrafo, yo utilizo una cámara.

¿Cuándo te empezaste a interesar por la fotografía?

Esa pregunta tiene expectativas de respuestas como podrían ser la vocación, o la influencia de algún familiar, pero ni mucho menos fue así. En mi familia no hay ningún fotógrafo, es más, incluso el álbum familiar donde se suelen recoger momentos inolvidables de un pasado familiar es escaso. Me considero un observador, una persona de mente inquieta, hambrienta de conocimientos y de enriquecerse con lo más mínimo. Nunca me conformé con el simple hecho de recordar mis vivencias, y para mí la mejor forma de retenerlas es la fotografía. Esa idea de plasmar un momento evolucionó de tal manera que mi interés no se quedó solo en retener recuerdos, sino en contar historias. Por esa época yo tendría no más de 20 años. Posteriormente tuve contacto con la asociación a la que pertenezco, la UFCA (Unión Fotográfica y Cinematográfica de Algeciras). Allí se me abrió un mundo nuevo, lleno de conocimiento y perspectivas, tuve la oportunidad de conocer los trabajos de Fernando Herraez o José Luis Díaz Burgos en su proyecto de pasión y vida. También recibí un taller en el CAC por parte de Pierre Gonnord; él es uno de mis referentes a través de su obra inspiradora con respecto al retrato. El campo de Gribraltar es cuna de grandes fotógrafos que realmente me inspiran, como Jose Luis Roca, Paco Guerrero o Fernando García Arevalo, todos ellos vinculados al fotoperiodismo y la fotografía documental. Siempre he tenido un especial interés por documentar, por contar historias, así que eso más mi interés innato por el ser humano han formado el fotógrafo que ahora soy.

2-1

Eres un fotógrafo autodicacta. ¿Cómo aprendiste por tu cuenta?

A través de manuales. Voy cogiendo libros que creo que me pueden enseñar y a base de práctica y leyendo es como empiezo a utilizar la cámara como una herramienta, no como un elemento automático, que es lo que hace todo el mundo. Yo me intereso por lo que puedo hacer con esos mecanismos.

¿Cómo nace Historias Fugaces de Málaga?

Uno de mis referentes es un fotógrafo alemán que se llama August Sander (1876-1964), del siglo pasado. Nace en un entorno minero, donde su tío se dedicaba a hacer la fotografía para la ficha de aquellos obreros. Él trabajaba en el laboratorio ayudándolo con el revelado. Ahí es donde adquiere su pasión por la fotografía. No se ciñe exclusivamente a hacer fotos en el entorno minero, sino que lo lleva al resto de la sociedad y a recorrer Alemania entera. Sus retratos están expuestos en Nueva York y si ves sus fotos podrían ser perfectamente contemporáneas. En los retratos, suele dar los nombres, la procedencia y la profesión. Me quedé con la intriga de saber más sobre las inquietudes de este hombre.

Un día bajé a Málaga durante la feria de agosto de 2008. La gente estaba muy deshinibida, ya tú sabes, harta de Cartaojal [risas]. Te vas acercando a la gente, le pides permiso…también puedes hacerle un robado como dicen por ahí, pero yo me intereso más por el contacto; me transmite más.

Recuerdo una chavala de erasmus a la que fotografié. Empezamos a hablar y me contó su historia. Me vino en ese momento la idea de hacer un proyecto como este. Aunque hasta dos años después no me puse en serio con esto.

Todo ha sido una evolución. Empezó como un contacto con una persona con una pequeña referencia a interesarme más por el interior de esa persona. Se ven mentalidades completamente distintas a las que podríamos encontrar años atrás. Yo he notado una evolución en Málaga; no me refiero a nivel urbanístico y turístico, sino a nivel social.

Me considero un espectador privilegiado de lo que me rodea, de su esencia, de su alma, y el alma es la principal cualidad que define el movimiento en la materia viva, una cualidad que podríamos aplicar también a una ciudad, ya que esa materia viva es su gente, y el conjunto de todas ellas componen su alma. Gente con sus pequeñas historias, historias que se desvanecen, historias fugaces, aquellas que intento inmortalizar junto a sus protagonistas en el marco de su ciudad, de sus vidas, una ciudad que respira, un ciudad viva como es Málaga. Es un retrato de Málaga a través del retrato de su gente.

Me imagino que la página Humans of New York tiene alguna relación con Historias Fugaces.

Sí. Brandon Stanton ha inspirado a mucha gente. De hecho, tengo contacto con fotógrafos de otras ciudades que tienen proyectos similares, por ejemplo, Enric Mestres, hace Humans of Barcelona. Pero cada fotógrafo le da su toque personal.

¿Cuál es tu toque personal?

La disciplina que más me gusta es el retrato, y sobre todo la luz natural. Me gusta que evoque, que podamos ver el alma de una persona a través de la fotografía.

3-1

¿Qué tiene Málaga de especial?

Es evidente que Málaga está en pleno crecimiento; la he visto cambiar en estos dos últimos años, no solo en el plano urbanístico, cultural o turístico. Ha evolucionado socialmente, es una ciudad cosmopolita, convergen una cantidad innumerable de culturas de todas partes del planeta y, a pesar de ello, hay un cierto equilibrio. Quiero expresarlo en mi trabajo, su multiculturalidad, su evolución dentro de lo que ha sido hasta el momento un lugar de tradiciones arraigadas, esto último es característica común de muchas provincias andaluzas, por no decir el conjunto de la Comunidad Autónoma. En Málaga observo un cambio y quiero estar ahí. No es un cambio tan sustancial como el enmarcado en la movida madrileña de los ochenta y que también refleja la obra de Miguel Trillo (otro de mis referentes), pero en Málaga hay un cambio notorio.

En los dos años que llevo pateando la calle, de cuatro a ocho horas dependiendo del día -no hay ni una semana que no falte de una a tres veces-, he notado una evolución exponencial. Es un cambio en la forma de pensar. Date cuenta de que Málaga está dentro de un conjunto de la Comunidad Autónoma Andaluza; somos muy tradicionales, arraigados a nuestras tradiciones; es una parte de una cultura que no me gustaría que se perdiera. Pero yo siempre hablo de sumar. Hay que sumar y abrirse al mundo. Considero que Málaga es muy cosmopolita. Todo eso lo noto en la calle. Sobre todo, me he enfocado en cierto rango de edad que va entre los veintitantos y 35. No quiere decir que me haya cerrado al resto de edades, porque también he trabajado con gente mayor, pero noto ese cambio y quiero estar ahí.

¿Qué te tiene que llamar la atención de alguien para que lo entrevistes?

Ahí me dejo guiar por la intuición. Hay rasgos característicos de las personas, incluso en sus gestos, que me llaman la atención. Por ejemplo, te puedo contar un caso. Una vez venía por la calle Granada y todo el mundo iba vestido de marrón, gris y negro. Ese era el tono común. Y de repente me viene una señora que traía un traje rojo que parecía un semáforo. Ahí hay algo distinto a los demás. De hecho, su historia también fue interesante. Entonces aprendes a leer a la gente: cuándo llevan prisa, cuándo van a hacer algo y si los interrumpes te van a decir que no…

¿Cómo suele reaccionar la gente cuando les hablas por la calle?

Eso es tan variado como el universo. Los hay desde los que son muy amables, y están encantados y luego están los que te tratan como si fueses a atracarles. Pero yo siempre empatizo con esas personas. Me meto en su piel y pienso en qué les estará pasando por la mente en este momento, qué problemas tendrán en su casa…Al principio me frustraba, lo reconozco. Pensaba: «¿Qué le he hecho yo?». Pero me di cuenta no se trataba de mí. Pueden tener miles de problemas.

¿Alguna persona que te haya emocionado?

Me llegan al corazón iniciativas como la de una persona que no recuerdo si era de Noruega o Dinamarca. Era un hombre joven con un espíritu muy entregado a la gente. Abandonó todo lo que tenía, su trabajo, sus propiedades, por una iniciativa, que fue la de sensibilizar a la gente para que se diese cuenta de que había países como Tanzania que están faltos de agua potable, algo que no echamos en falta en nuestras vidas porque tenemos tantas comodidades que no lo apreciamos. Aquello me dio que pensar, aunque todas las personas tienen un punto que me enriquece.

¿Quién te llamó más la atención?

Lo más anecdótico fue una chavala alemana que se vino para acá. Resulta que venía de un entorno familiar bastante duro donde creo que la madre murió y el padre estaba metido en un círculo de drogas y alcohol y al mismo tiempo la maltrataba. Ella estuvo un tiempo en un centro de acogida y se dio cuenta de que quería evolucionar en su vida. Empezó a viajar y me la encontré por la calle pidiendo. Empezamos a hablar, me contó su historia, la fotografié y lo puse en la página. ¡Si vieses cómo se volcó la gente!…Trayéndole comida, dinero, allí delante mía. Al final está trabajando. Ese detalle de, a través de este trabajo, haber sensibilizado a la gente y que la ayuden, lo compensa todo: el frío, los malos tragos con algunas personas…

Háblame de la persona más carismática que recuerdes.

Varias personas. Gente que te cuenta su vida, sus intimidades, con algunos me sigo escribiendo. Encuentro verdaderos talentos en la calle. Son personas que con la suficiente motivación y alguien que los guíe, serían verdaderos talentos. Unas inteligencias asombrosas. Son sobre todo personas jóvenes. Concretamente hubo una, un chico musulmán, pero que no radicaliza su vida de ninguna manera. Tiene unas ideas sociales muy revolucionarias. De hecho, creo que es tan inteligente que no es bien aceptado entre su círculo de amigos. Por otra parte, empezó a estudiar algo que le frustró y cayó en la droga. Pues tuvo la suficiente voluntad como para decir «La droga es una felicidad a corto plazo». Ahora creo que está estudiando Económicas aquí en Málaga.

4

¿Quién es el que más te ha hecho pensar?

Siempre les pido al final que me digan una frase vinculada a ellos. No la típica frase motivadora de Facebook, sino que trato de que esté relacionada con sus vivencias. Esas frases son las que me hacen pensar. De hecho, me he quedado con muchas de ellas porque las veo verdaderas y relevantes.

¿Pretendes hacer algo con todo el material que has reunido?

El proyecto finalizará, pero creo que nunca terminaré de hacer esto. Mi intención es hacer una exposición. Sé que para entonces contaré con unas 1000 imágenes y entrevistas. Cogeré las 25 más significativas. En un formato bastante amplio de 50 x 90 de estos que, al mirarlos, parece que te van a penetrar con la mirada. Y hacer un catálogo de esa exposición.

En el año 2012 quedaste quinto en un reportaje para los Hasseblad Master Awards dentro de la categoría de Fotografía Social. Me gustaría saber qué tipo de reportaje hiciste.

Fue una mezcla. Dentro de la fotografía he tocado muchos palos. Trabajé para medios de comunicación y también he hecho reportaje social porque una de sus bases es el retrato y los detalles, donde cuentas una historia desde un principio hasta el final. No habría hecho ni ocho o diez bodas cuando decidí presentarme a uno de estos concursos. Tenía tanta consideración que dije «no creo que pase nada», pero pasó y la verdad es que fue muy gratificante. A partir de ahí he tenido contacto con otros fotógrafos y me ha enriquecido la experiencia. Muchas veces ves a fotógrafos y piensas: «me gustaría ser como él», pero eso es una trayectoria de una vida completa, es una evolución y no sabemos el sacrificio, el esfuerzo y todo lo que conlleva. Solo ves que esa persona está en la cúspide, pero no se ve lo que hay detrás.

¿Algún fotógrafo que admires en la actualidad?

Muchos. Uno de retrato es, por ejemplo, Pierre Gonnord, y son espectaculares. Es un hombre que tiene una técnica muy pulida, pero, al mismo tiempo, te sensibiliza cuando lo ves. Sus formatos son inmensos y es muy inspirador.

Steve Mccurry es un cúmulo de todo lo que me gusta: la fotografía documental y el retrato. Siempre será un referente a pesar de todo.

Una vez que pasé ese periodo autodidacta en el sentido de comenzar a aprender, en el sentido de la fotografía-idea, no el simple hecho de salir a fotografiar, me asocié a la UFCA.

Antes me hablabas de que tu disciplina favorita es el retrato, y que dentro de la fotografía te gusta profundizar en la idea. ¿Qué ideas te gustan explorar en las personas?

Es un poco fantasía lo que te voy a decir, pero me gustaría que se viese el alma de esa persona. Captar la esencia.

También colaboras para un proyecto de la UNESCO en 2018. ¿Puedes hablarnos un poco de él?

No es un proyecto mío. Contactó conmigo un fotógrafo italiano, que era presidente de una asociación italiana, que tiene mucho vinculó con un proyecto que se llama Atlas of Humanity. Consiste en recoger retratos de personas de varios lugares del planeta y este hombre se interesó por mi trabajo; le gustó el toque que le he dado, sobre todo a las personas inmigrantes que provienen de África, porque dice que no tengo las típicas fotos de la tribu, sino personas africanas en un entorno urbano con un aspecto totalmente diferente al que ha visto él. Aparte, también le ha gustado algunas fotografías de estudiantes que tengo. Entonces contará conmigo para ese proyecto en el que estarán involucrados fotógrafos de todas partes del mundo y que está respaldado por la UNESCO. En 2018 van a hacer una exposición en París.

¿Algún otro proyecto que tengas en mente?

Tengo uno en relación a personas que están al margen de la sociedad, los llamados outsiders. Ya tengo algunos localizados pero todavía no he encendido el fuego.

También tengo otro en un terreno más artístico, de retratos concretos, en exterior pero ya con flash.

¿Qué papel tiene la fotografía en el siglo XXI?

Ahora mismo con la globalización de la fotografía mediante la digitalización creo que está en plena evolución todavía. No creo que tengamos claro dónde va a acabar la fotografía. Ahora estoy viendo imágenes donde aparece el retrato y se está moviendo el paisaje por detrás. Ha habido un momento en el que la fotografía estaba en una zona de confort, que era la fotografía química, donde se mejoraban las técnicas y las películas, la iluminación, pero siempre en el mismo entorno. Una vez que el mundo se hizo digital, se globalizó la fotografía; todo el mundo está teniendo acceso a cámaras y ahora mismo es imprevisible, por eso no tengo la bolita mágica para decirte dónde vamos a llegar. Lo que sí sé es que no se va a quedar en los que tenemos ahora.

¿Temes una banalización con el hecho de que todo el mundo pueda hacer fotos?

Hay una saturación de imágenes en todas las redes y la gente se cansa, pero lo que realmente tiene calidad sí que interesa.

5


Autor: Daniel Soler Curiel

Fotografía: Sandra Cazorla

Correctora: Jennifer María González Vera

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s