Preferimos hacer música en vivo

Tras varios meses en Toledo, no paro de encontrarle paralelismos con mi ciudad natal, Antequera: ciudad mediana, reliquia histórica y un ambiente de cierta frustración entre sus habitantes. Es una de las consecuencias de ser afluentes de dos grandes urbes como Madrid y Málaga.

Al igual que en Antequera, en Toledo la cultura alternativa tuvo una vida discreta que terminó por mudarse a otras ciudades. Sin embargo, la llegada de las tecnologías hace que las nuevas tendencias nos acerquen y lleguen a todos los rincones del mundo al mismo tiempo, por lo que está llegando una edad de oro para las escenas medianas y pequeñas.

En mi primera entrevista por estas tierras, tuve la oportunidad de conocer al grupo The Blues Freaks, que tiene una breve trayectoria pero cuyos integrantes llevan décadas tocando música: se trata de Jesús García (Budy) y Sépul, dos toledanos que animaron la escasa producción alternativa de Toledo en los 90, y John, un amable americano que lleva enamorado del rock ‘n roll desde los 60 y que se afincó en España en 2015.

Me cito con ellos en un bar del polígono toledano donde entre cervezas pasamos revista al momento que vive la música en España.

Como sois un grupo de tres personas y cada uno tenéis vuestra trayectoria anterior a la banda, me gustaría preguntaros por cómo empezó vuestra relación con la música.

Budy: Lo típico: una guitarra que ves por casa, te interesas un poco por ella, vas tocando tus canciones, escuchas los grupos que te gustan, intentas emular lo que hacen… Luego conocí a amigos cercanos que tenían las mismas inquietudes y empezamos a formar nuestras primeras bandas. De aquella época recuerdo grupos como De Pinnic allá por el 96. Nos juntamos una serie de amigos de la infancia, entre los que se encontraban Sépul.

¿Qué tipo de música hacíais?

B: Era un poco música celta. Había mucha influencia de rock, de billy…Cada miembro aportaba su propio estilo. Estaba marcado por un violinista, el Chino.

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¿Hubo algún músico en especial que te inspirara?

B: Muchos. Por poner uno que me viene rápidamente a la cabeza diría Duane Allman, guitarrista de los Allman Brothers o Blind Lemon Jefferson. Hay tantos que te podría decir millones.

¿Y en tu caso, Sépul?

Sépul: Es un poco parecido a lo que ha contado Budy, que es prácticamente como empieza el 90% de la gente. En nuestro caso, nosotros no hemos tenido unos padres que toquen música. Nosotros empezamos porque siempre nos ha gustado la música. Yo empecé en el 94, poco antes de meterme en De Pinnic?. Antes había tenido una banda llamada Blaustone. Era la época de Nirvana, de Soundgarden y cogimos un poco esa onda.

John: Son muy jóvenes estos dos [risas].

S: Con De Pinnic sí que grabamos tres discos con sello. Luego tuve un grupo más funky, Gomatres, con dos músicos de Toledo, con quienes también conseguimos grabar dos discos con sello discográfico. Pero es probable que hayamos estado en más de 30 bandas entre Toledo y Madrid.

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Vosotros empezasteis a hacer música en los 90. Me gustaría preguntaros por la escena musical de Toledo en los 90. Solo llevo cinco meses aquí pero me da la sensación de que las Castillas son como un sumidero en el que todo lo alternativo cae por Madrid.

B: Lo que recuerdo de aquella época son los bolos que hacíamos en el barrio, pero había muy poco movimiento. Normalmente tocábamos por los pueblos, Madrid y alguna que otra vez en Bilbao, pero aquí había muy poca escena. No tiene nada que ver con lo que hay ahora.

S: Ahora puede haber fácilmente 150 bandas en Toledo, y a lo mejor 15 que funcionen de una manera medio profesional. Aunque lleves poco tiempo aquí, habrás visto movimiento, carteles, hay muchos sitios para tocar…Antes había uno en el casco y otro aquí en el polígono y no más de 20 bandas. Es cierto que internet ha abierto un abanico y es más fácil acceder a una formación, a unos instrumentos…Mi primera batería recuerdo que me costó 80 mil pesetas y ahora valdría 120 euros.

B: Si querías un instrumento, te tenías que ir a Madrid. Además, en aquella época ahorrar 80 mil pelas era bastante chungo.

S: Nos queda mucho camino, pero Toledo ha avanzado mucho en muy poco tiempo. Ahora mismo hay una serie de músicos que viven en Toledo y están acompañando a grandes artistas como Luz Casal, Fito, M-clan…Son toledanos y viven en Toledo, aunque tengan el trabajo en Madrid, que está a 25 minutos en tren, y también son amigos nuestros de nuestra generación, hemos tocado juntos…Julián Maeso, Amable Rodríguez

También tenemos la suerte de mucho músico de fuera que ha venido a Toledo a vivir como Sergi (Fecè), el pianista de los Trogloditas, igual que John. Creo que la escena promete, es interesante…El otro día escuché en Radio 3 a un grupo, 21, de gente joven, con quienes hemos tocado y me sorprendieron. También hay gente que está fuera de nuestro circuito porque son más jóvenes.

Pasemos ahora a John. Tú naciste en Arizona aunque viviste 30 años en Texas. ¿Cómo empezaste a interesarte por la música?

J: Empecé a tocar la guitarra cuando vi a los Beatles en el Ed Sullivan Show en el 64. Con mi primer grupo tocábamos en el colegio. Descubrí a Johnny Winter cuando sacó su primer disco en el 69. Me gustaba el blues, los Beatles, los Rolling Stones, Jimi Hendrix, Led Zepellin. Empecé a grabar en el 86 pero no publiqué ningún disco hasta 2008. Cuando yo empecé a tocar, la industria de la música era diferente; todo era analógico, grabado en cinta, y para publicar un disco necesitabas tener un sello, y era muy difícil. Ahora con un ordenador y un poquito de software se puede grabar en casa.

Llevo 50 años en esto y ni recuerdo en cuántos grupos he tocado. Realmente empecé a tocar profesionalmente en 1979 cuando salí de la Fuerza Aérea. Empecé a tocar por todos lados; también fue el año en el que empecé a tocar el bajo. Tuvimos una residencia en el grupo de blues y una noche el bajista nos dejó justito antes del bolo; cuando le pregunté al guitarrista que a quién iba a llamar para tocar el bajo esa noche, sonrió y me lo dio a mí. Yo jamás había tocado el bajo en mi vida, así que mi primera vez fue en un local de Austin (Texas); yo era el único anglosajón en el escenario tocando blues frente a un público de gente negra. Me daba mucho miedo pero salió todo genial.

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¿Tocaste también la guitarra antes del bajo, verdad?

J: Sí, pero era la guitarra rítmica. Yo toco los acordes y poco más.

¿Cómo recuerdas la América de los años 60 y 70?

J: Desde el 65 hasta el 70 viví en San Diego (California). Con la guerra del Vietnam estaba bastante jodido todo, pero a San Diego vinieron todos los grupos de San Francisco: Grateful Dead, Santana… En el 68 vino The Cream. Haciendo su gira mundial final, los vi en San Diego junto a Deep Purple. Jethro Tull vino también…Como yo era joven, conocía a dos o tres grupos en el colegio, pero de la escena más ancha no conocía a nadie.

Después nos mudamos al estado de Oregón, más tarde a Argentina, donde aprendí a tocar la guitarra brasileña; me gustó mucho la música folclórica argentina.

Pero verdaderamente fue en el 79 cuando me empecé a enterar sobre de qué iba el mundo de la música. Toqué en varios grupos de blues, de country y también en grupos tributo a ZZ Top, Johnny Winter…Dejé la música durante un tiempo, pero cuando volví toqué en una banda tributo a The Kingston Trio, música folclórica de los Estados Unidos de los años 50; luego toqué con un grupo de rock; fue casi la primera vez que tocamos temas compuestos por nosotros. Fue ahí cuando publicamos nuestro primero disco.

También fui bajista y productor de una cantante que se llama Shelli Coe, la hija de David Allan Coe, una leyenda en la música country. Después me vine para acá, y tras nueve meses buscando, me encontré con mi tribu [risas].

Antes de hablar de tu llegada a España, me gustaría que nos hablases de ese primer disco que grabaste en 2008.

J: Fue con un grupo que se llamaba Righteous Brisket. Al final publicamos tres discos antes de que me fuera.

¿En qué año vienes a España?

J: En julio de 2015.

¿Qué impresión te produce España?

J: A mí me encanta. Yo vivo en el casco histórico. Como ya hablaba castellano, tuve más facilidades, pero creo que cualquiera podría enamorarse de este país; también la gente que he encontrado es maravillosa.

¿Y cómo os empezasteis a juntar?

J: Conocí a Sépul en el Desván. Fue en un concierto del grupo Drumcat Blues, cuyo batería había conocido en Facebook. Y ese día invitaron a Sépul a tocar tres canciones y en cuanto se bajó del escenario empecé a hablar con él. Me dijo que estaban grabando un disco con un hombre que se llama Miguel Montana. Por alguna razón, no estaba satisfecho con el artista de bajo que tenían, creo que porque querían un sonido más americano, más country, porque a Miguel le gusta venir a Nashville y es cantautor y esa es una música que he trabajado mucho. Vine aquí a grabar, grabamos nueve o diez temas y durante la grabación fuimos decidiendo montar un grupo de blues.

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¿Qué tipo de música hacéis?

J: Blues antiguo de los años 30 y 40. Ahora estamos trabajando con unos temas nuevos que hemos compuesto nosotros.

B: Yo creo que incluso a los temas nuevos que estamos componiendo les estamos dando un toque años 30.

Al principio empezamos montando versiones; John nos hizo una lista de temas que vio que podían funcionar y empezamos a montarlos un poco en el local adaptándonos mucho porque son grabaciones muy antiguas y también enfocándolas a un trío, porque muchas de esas canciones, por ejemplo, no tienen batería. Ahora estamos intentando también tener un repertorio propio y en los últimos conciertos ya estamos metiendo temas propios. La idea es que los temas propios vayan ganando terreno y haya un directo completamente auténtico.

S: Nosotros somos ya perros viejos –aunque no tanto como John-, entonces en nuestro local de ensayo tenemos nuestro estudio. Según estábamos ensayando, hemos estado grabando todos los ensayos con buena calidad, así que hemos hecho los ensayos para los directos y al mismo tiempo hemos ido grabando todo. Luego nos hemos dado cuenta de que algunas cosas que hemos grabado no nos servían, pero otras sí, así que estamos rematando entre los temas nuevos y lo que tenemos ya, así que nos gustaría terminar una especie de primer disco.

¿Y cómo componéis estos temas propios?

B: En un principio es John quien los está componiendo. Sépul y yo podemos aportar bastante en el tema musical, pero aquí el que controla de la materia es John.

Porque supongo que las letras también son en inglés…

B: Eso es. Y luego entre los tres ya le vamos imprimiendo el carácter a cada tema.

Habladme un poco del disco que tenéis entre manos…

B: Queremos hacer unas diez o doce canciones de blues. La verdad es que la cosa está fluyendo muy bien. Hay buena química entre los tres y rápidamente cuando uno trae una canción, a los cinco minutos ya se está grabando; no nos entretenemos en hacerle muchos cambios.

J: Queremos darle un sonido más crudo, como el blues que se hacía en los años 30. Utilizamos uno o dos micros para todos los instrumentos, a la misma vez ni muchos retoques.

B: Las canciones tienen que sonar libres para lo bueno y para lo malo.

¿Tenéis ya título para el disco?

S: No porque de momento es un disco abierto que se está desarrollando continuamente. Nuestra idea es ir quitando versiones e ir metiendo temas nuestros. Ni siquiera tenemos fecha sobre cuándo lo vamos a sacar ni cómo lo vamos a fabricar.

¿La idea es hacerlo en formato CD?

S: Seguimos pensando en ese formato. Lo hemos estado hablando. Pensamos que es un formato casi obsoleto, pero pensamos en hacerlo casero. Ya lo hemos hecho cuando hemos estado en otros grupos. Haces el CD con tus propios medios, lo vendes barato y de ese modo todo es beneficio. No sé si cuando lo acabemos intentaremos mandarlo a algún sitio o lo editaremos con alguien. Todavía no está decidido.

Quería preguntaros por un debate que suelo tener en mis entrevistas con músicos. Se trata del formato vinilo. ¿Creéis que está renaciendo?

S: Nosotros siempre hemos comprado vinilos; nunca hemos comprado CDs. No hemos dejado de pasar esa moda ni Budy ni yo. Yo siempre pensé que el CD iba a ser un formato pasajero. Un formato carísimo que lo dejas dos días en el coche y ya no funciona veía que no podía ser muy duradero. Para mí es lo mismo un CD y un pincho para enchufarlo al ordenador. El vinilo es un formato mejor, por motivos sentimentales y no sentimentales.

B: Más que hablar de si se trata de una moda, yo creo que habría que ir más allá. Para mí el verdadero debate es si hacer música editada o hacer música sin ser un robot, algo más en vivo. Yo prefiero tocar con dos tipos como Sépul y John, que lo que buscan es un buen sonido, que haya una buena melodía y una buena interpretación antes que tocar con una banda, que pueden ser mejores músicos, pero graban de una manera más retocada. Creo que ahí se está desvirtuando la música en ciertos aspectos. Hay muchos grupos que suenan a gloria y luego te decepcionan cuando los escuchas en directo.

¿Habéis pensado grabar en vinilo?

B: Sí, es un formato que me gusta; lo que pasa es que hoy en día es más difícil llegar a ese resultado final, es más costoso, las ediciones son mucho más caras…Si me das a elegir, por supuesto que prefiero un vinilo.

J: Para mí lo importante no es si es vinilo o CD, sino cómo lo graban. Grabar analógicamente es muy distinto a grabar de manera digital. Lo único que me gusta de lo digital es que es más fácil editar porque yo vengo de la época en la que para editar teníamos que cortar la cinta, sacar un trozo de cinta y después pegarlo de nuevo sin que se oyese ningún ruido al reproducirlo.

Antes los músicos tenían que hacer la cinta en casi un solo paso porque cada vez que la cinta va en la máquina va perdiendo la calidad del sonido, así que no se puede hacer una y otra vez. Con el formato digital puedes grabar cuantas veces necesites y no se pierde nada del sonido. Nosotros lo que hacemos es grabar en una sola toma y después vamos decidiendo si le falta algo.

Me gustaría pasar ahora a la escena musical actual. Pienso que a veces la mejor manera de analizar una escena local es venir desde fuera, por eso me gustaría preguntarle a John por lo que piensa de la música en España.

J: Yo vengo de Austin (Texas), donde hay 120 locales donde se toca música en directo todas las noches y, además, hay diez grupos por cada local que quieren tocar cualquier noche; hay músicos por todos lados. Sin embargo, aquí cuando tocamos en directo, los bares pagan a los músicos. Quizá no pagan mucho, pero en Austin los conciertos suelen durar unos 45 minutos pero apenas pagan nada. No te vale ni para pagar el aparcamiento. Hay mucha competencia. Aquí no hay tantos lugares, así que es más difícil encontrar locales donde tocar en directo. En verano es más fácil porque se montan conciertos, por ejemplo, en la plaza de San Justo. Me parece que los músicos de aquí no tienen envidia de otros músicos. Queremos que todo el mundo toque. En Texas hay más competencia.

Sépul y Budy, ¿cómo lo veis?

B: Como decía Sépul antes, la escena ha cambiado muchísimo. Aquí en Toledo creo que hay muy buena onda entre los músicos, no hay esa disputa por ver quién toca más. Desde un punto de vista negativo, creo que las instituciones públicas se pringan muy poco en la parte cultural; no solo te hablo de música, sino de teatro, de pintura…Creo que hay mucha mala herencia de otros años y está todo muy encasillado. Creo que con la cantidad de gente que hay haciendo bien las cosas, podríamos tener mucha más oferta.

S: Nosotros hemos tenido la suerte de hablar con concejales y alcaldes y nos han dado voz. Y cuando les decimos esto te contestan “ya estás pidiendo” y no hablo de dinero. No queremos un apoyo económico. Queremos que haya sitios para hacer música y que se pongan pocas trabas. No queremos ninguna subvención. Entiendo que los locales pueden cumplir una normativa para, por ejemplo, no molestar a los vecinos, pero ¿por qué no puede haber en un local como este un hombre tocando la guitarra a las 19 de la tarde?

Puede que en Madrid ahora esté cambiando la cosa, pero no quiero hablar de política porque no es esa la cuestión; creo que es una idea más de concepto, de entender que hay cultura y debería haber más monólogos, poesía, respetando a los vecinos. Creo que esto es una petición nacional, no solo de Toledo.

B: Ahora el Concejal de Juventud de Toledo nos ha mandado una normativa que aún no han aprobado y nos han pedido nuestra opinión. Desde el ayuntamiento se quiere hacer un plan para fomentar la música en la calle, aunque todavía sigue habiendo el problema del ámbito privado.

Habéis dado ya varios conciertos. ¿Qué valoración hacéis de vuestros directos?

B: Pues nos está gustando y la gente está respondiendo bien. Los locales tienen público y se queda hasta el final del concierto.

Próximos conciertos:

  • 1 de abril. Consuegra (Toledo). Sala La Antigua.

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Autor: Daniel Soler

Corrector: Guillermo Ruiz Jurado

Fotografías: Cristina Nodal

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