Mavi Tomé y su pasión por las meninas

Amante de Alejandro Dumas, la historia, la corte y los líos de faldas, Mavi Tomé se está convirtiendo en una de las mejores escritoras de novela histórica de nuestro país. Con varios libros a la venta, entre los que podemos encontrar Encrucijadas y Palabras mayores, decide dar el salto con un proyecto que le llevará dos años de su vida: La menina del Louvre.

Esta historia, cuya reseña podréis encontrar en el blog, mezcla la política, la historia, la corte francesa y la española, con intrigas sobre los valientes y capaces mosqueteros de su majestad. Sin haber llegado aún al ecuador de su vida, Mavi escoge un lenguaje fresco que consigue transmitir a sus lectores la pasión y entrega que ha puesto en crear este manuscrito.

Pero no todo ha sido escribir en su vida, a pesar de empezar cuando era una tierna infante. Posee la licenciatura en Derecho por la Universidad de Málaga, así como un Máster en RR. HH. seguido de otro en Asesoría Laboral de Empresas, además de diversos cursos en Community Manager y Formador de Formadores. Actualmente se encuentra opositando para el Cuerpo de GACE, por lo que su tiempo para la escritura (y para la vida social, en general) no es demasiado amplio.

Aun así, ha accedido a contestar varias preguntas que rondaban por mi cabeza y mi inquieta, y ya conocida por todos vosotros, pluma ha querido plasmar en una de las entradas de este blog. He de decir que conozco personalmente a esta maravillosa mujer y su mente es un pozo sin fondo de sabiduría y fantasía. Tanto yo como sus lectores damos gracias porque decidiese ofrecernos el regalo de disfrutar con todos sus escritos y permanecer cerca de los personajes a los que da vida, tanta que consiguen metérsete dentro y formar parte de tu familia literaria. Desde aquí le doy las gracias por todo y espero que siga haciéndonos sentir a todos con su magnífica prosa.

De abogada a autora. ¿Cuándo te entró el gusanillo por escribir?

Más bien, de autora a abogada (risas). El gusanillo por escribir lo he tenido siempre. Comencé a escribir en segundo curso de EGB, escribiendo pequeños cuentos; eran los típicos (princesas, gatos…), ya fuera de sucesos cotidianos o de lo que soñaba.

Seguí escribiendo y en séptimo, gané un premio a nivel autonómico en el I Certamen Internacional por la Paz. Era un cuento sobre dos amantes en la guerra de Bosnia que, por aquel entonces, estaba vigente. Mi profesora de Lengua me dijo que era un relato muy maduro para una, por entonces niña, de 12 años. Y fíjate, llegó a publicarse (aunque desconozco por dónde andará ahora; estaba impreso en mi colegio y lo sostuve en mis manos, pero no me dieron ningún ejemplar).

El único parón que hice fue cuando llegué a la Universidad. Los últimos cursos los pasé estudiando y trabajando y, obviamente, tenía poco tiempo para ello. Aparte, también tuve que dejarlo por un pequeño problema personal que tuve en esa época. Una pena… Pero volví, y aquí estamos.

¿De dónde nace la historia de Aurora?

Nace de un sueño. Hace tiempo, tuve un sueño de parte de la trama en torno a la cual gira La Menina. En él, aparecía Aurora, sí; pero también Artal que, te diré, existe en la vida real (aviso a navegantes: no es mi marido ;P ). Al despertar, sentí que tenía que escribirlo, aunque no quería quedarme en la superficie: estudié, investigué…

Siempre me gustaron las historias sobre mujeres fuertes, mujeres que se enfrentan a su época y se hacen a sí mismas. Aurora, sin ir más lejos, nació de ese ideal de mujer: no es perfecta, tiene sus defectos, pero lucha, avanza… Y, sobre todo, es una gran lectora, tiene ansias de conocimiento, de aprender. Una mujer adelantada a su época.

¿Por qué París y por qué esa época?

Creo que es una época apasionante, de contrastes; de luces y de sombras. Estamos ante una época de continuos cambios, especialmente bélicos: el declive de España, la grandeza de Francia, el nacimiento de los condados alemanes… Y, aparte, estamos ante un cambio cultural brutal: el Barroco lo rigió todo, incluso la construcción de Versalles; hemos pasado del Renacimiento, en que el hombre era la medida de todas las cosas, a un período en el que Dios vuelve a ser el centro. Se regían por un código de conducta, por un patrón; sin embargo, tras esa aparente perfección y recatamiento, había aventuras amorosas, líos de faldas, aventuras de alcoba…

DSC_0100Todo un entramado de secretos de los que no se hablaban y que todo el mundo conocía. Eran víctimas de la apariencia, víctimas de sus propias vanidades (por Dios, esas pelucas y esas modas). También es una época en la que, pese a toda la religiosidad, comienza una moda un tanto desconocida: las misas negras y el satanismo, que tendrán su máxima expresión unos años después, durante el reinado de Luis XIV (el Rey Sol) y el controvertido asunto de los venenos, en el que se vio envuelta la propia maitress in titre del Rey, madame de Montespan.

Y, sobre todo, están los mosqueteros. Ese cuerpo de hombres valientes que nos llegaron de manos del genial Dumas. ¿Quién no conoce, aunque sea por encima, la historia de Los Tres Mosqueteros? El malo de Richelieu, la pérfida milady… Y, aun así, no todo fue como nos contaron.

También es una época en la que la figura de las mujeres empieza a despuntar pasito a paso: se crean los primeros clubes de lectura en París (aunque comenzaron con lecturas pías), de mano de un grupo de mujeres a las que apodaron las «sabias» o las «cultas»; en las Españas (ciñámonos a ese momento), se autoriza a las mujeres a trabajar como actrices de teatro; las espías femeninas son algo frecuente, pues no llaman la atención y son excelentes a la hora de infiltrarse…

No sé… Es una época en la que pensamos como una especie de cuento, con sus grandes palacios, vestidos y miriñaques. Pero, tras todo eso, había una sociedad mucho más compleja. Creo que de ahí vino mi interés por situar la acción de La Menina en París y no en otro sitio.

¿En tus próximos proyectos piensas tocar otro género literario?

Pues aquí viene una de las primicias: pese a estar trabajando en dos novelas de corte histórico, también he abordado una de fantasía heroica (espada y brujería, para que nos entendamos). Realmente, la escribí cuando tenía 16 años y hace poco redescubrí el manuscrito. Comencé a releerlo y me pareció buena idea retomarlo desde un nuevo punto de vista y una nueva mentalidad. Tendré que cambiar un poco algunos personajes, que veo demasiado infantiles, pero creo que puede funcionar. Y también tengo en mente hacer una de viajes en el tiempo. Tal vez a la época de la Reconquista, ¿por qué no?

Cuéntanos, ¿qué crees que debe tener una novela para que un lector se enganche a su trama?

Es difícil responder a esa pregunta porque, tal vez, caería un poco en la vanidad de algunos autores. Pero intentaré contestar como lectora ávida que soy.

Principalmente, una buena historia y unos personajes carismáticos, que consigan conectar contigo. Las historias no deben quedarse en la superficie: deben ir más allá. Quizá, para los lectores más jóvenes, está bien una historia simple, pero para aquellos que buscamos algo más se debe recrear el escenario. Siempre he imaginado las grandes historias como obras de teatro, como unos personajes que cobran vida en mi mente. Hay algunas novelas que lo han logrado; otras, no tanto.

DSC_0050.JPGHablamos de historia que nos dan detalles que entran no sólo en la narración de hechos, sino en la descripción de personajes, tanto física como emocionalmente; hablamos de historias dinámicas, que enganchan, en las que no deben estar repartiendo «leches» o hablando de «sexo» cada dos líneas para atrapar la atención del lector. Esto último fue un error muy frecuente que observé en un conocido autor de fantasía heroica (cuyo nombre no voy a mencionar) en que abusaba del uso de cierta palabra, hasta el punto de repetirla en cuatro renglones seguidos.

En cuanto a los personajes, debemos imaginarlos no sólo de forma física, sino también su alma. Al fin y al cabo, ellos deben estar vivos, deben ser independientes, deben compartir su historia… Y, sobre todo, deben ser humanos. Sean del siglo XVII, sean del XXI, los personajes hablan de hombres y mujeres que tuvieron inquietudes, que viven, ríen y lloran; gente como tú y como yo.

Esa es la esencia de un buen libro: historia y personajes.

¿Crees que la autopublicación es una buena idea?

Hasta cierto punto. Como ya te comenté un día, hay muchas editoriales que, sin estar catalogadas como «grandes» se aprovechan de los autores como quieren: hacen uso de su idea de forma abusiva, no les dan información real sobre las ventas, no les ayudan con la publicidad y las promociones… Y los autores no vemos un euro hasta que no ha pasado un año.

En el caso de la autopublicación, tú eres quien controla tus ventas, quien determina el ritmo. Pero, y aquí hablo como abogada, pienso que estamos más expuestos a que roben nuestras ideas o a que, ante cualquier otra circunstancia, podamos sentirnos más desprotegidos.

Sé que hay editoriales que tratan genial a sus autores, que velan por sus intereses y se comportan fantásticamente bien. Lamentablemente, esto no es lo habitual…

Así, ¿autoedición? Sí, siempre y cuando no se vea otra salida o se tenga una necesidad imperiosa por publicar, y se quiera controlar absolutamente todos los aspectos de un libro (edición, portada, maquetación, distribución, etc.). Yo soy de las que piensan (sobre todo, tras mi experiencia de publicación), que es mejor dejar reposar las obras, pulirlas, volver sobre ellas y llamar a todas las puertas posibles hasta llegar al tan ansiado sí. Pero no cualquier sí, ojo, sino un sí que nos ofrezca aquello que buscamos y esperamos. Hay que leer muy bien la letra pequeña y no aferrarse a cualquier clavo ardiendo, aunque pienses que sólo puedes tener esa oportunidad. ¿Puede tardar meses e incluso años? Sí, pero también puede haber suerte. Que te aseguro que también llama a la puerta.

Ya estás contando los días que quedan para publicar la secuela de La menina del Louvre. ¿Cómo crees que tus lectores verán esta nueva historia?

Bueno, aún queda un poco. Todavía estoy en DSC_0118pleno proceso de recopilación de datos, redacción del borrador y localización de escenarios. En agosto quiero hacer un tour por el Escorial, Segovia y el Madrid de los Austrias para sacar algunas fotos y bocetos de las localizaciones (sí, soy muy friki, lo admito). Quiero empaparme de ese ambiente para que los lectores puedan sentir su magia.

Calculo que estará lista para finales de año, pero no lo puedo asegurar. Depende del ritmo de trabajo y de las musas, que espero sigan visitándome. Quiero que sea algo de calidad, algo que atrape y que enamore. Por lo que ruego a mis lectores un poco de paciencia. La espera valdrá la pena.

¿Podemos saber algo sobre la misma?

Tratará sobre lo que muchos han pedido: se abordarán los orígenes de Aurora y Philippe/Felipe y, por supuesto, sabremos algo más de la historia de amor entre Aurora y Artal. Es una historia mucho más oscura que la anterior y en la que, al igual que en su predecesora, nada es lo que parece.  Habrá amor, intrigas y muertes; alguna de esas muertes, arrancará lágrimas.

Desde tu punto de vista, ¿cómo ves el mundo editorial a día de hoy?

Creo que estamos asistiendo a una especie de era dorada paras las editoriales: el nacimiento de editoriales que apuestan por la coedición, la renovación de las punteras… Sin embargo, veo también mucho intrusismo y poca calidad en la mayoría de lo que se publica. Me explico: tienden a publicar una literatura muy comercial, destinada a un público específico y se cierra en banda a otro tipo de temáticas bastante interesantes que, en los últimos años, han caído. Estamos abogando por lo simple, por lo burdo, lo meramente comercial en detrimento de otros géneros que pasan sin pena ni gloria. Yo creo que hay muchos géneros, muchos autores, que cabemos todos… Pero ahora mismo, el foco de atención lo centra una literatura tipo Cincuenta Sombras de Grey. Que no digo que no puedan tener su hueco, aunque pienso que hay lectores que buscan otra cosa y escritores que podemos ofrecerles.

Y en cuanto a las editoriales, hay muchas que cometen el error de actuar bajo demanda; es decir, no ofrecen sus títulos en la tienda física si estas no los solicitan. Así, autores que acabamos de empezar no tenemos visibilidad y no se nos da ni tan siquiera la opción de comenzar.

Una auténtica pena…

Comenta un poco a nuestros lectores cómo es el proceso a seguir a la hora de documentarte. Muchos creen que es algo fácil, pero ambas sabemos que no es así.

Madre mía… Es bastante arduo. De hecho, en el mes de mayo daré una serie de clases precisamente sobre este tema, sobre el proceso de creación de una novela histórica.

Principalmente, hay que tener clara la época sobre la que queremos escribir (en el caso de que abarque varias eras, el proceso es bastante más complicado). Hay que investigar los acontecimientos históricos que tuvieron lugar, personajes relevantes, vestuario (como digo siempre, «no existían tangas en tiempo de pololos»), religión (muy importante y casi al nivel de la política), mentalidad, etc. Por supuesto que podemos tomarnos licencias, especialmente cuando se tratan de personajes inventados o de un período entreguerras o de vacatio del que no exista apenas documentación, pero debemos ser conscientes de todo lo que nos rodea. Incluso, si queremos subir un escalón más, hay que tener en cuenta el idioma empleado. A ese respecto, doy gracias por las clases de latín que tomé en el instituto.

Una cosa es contar y conocer una historia. Otra muy diferente, es saltarnos la HISTORIA; obviar lo que realmente sucedió, a la torera, en pos de nuestra obra. Hay que llegar al núcleo, pero no violarlo.

¿Qué consejo le darías a una persona que no se atreve a dar el paso de comenzar a escribir, pero en su interior siente unas irrefrenables ganas por hacer salir las letras que inundan su cabeza?

Escribe, escribe, escribe… La mayor escuela para un escritor no es otra que escribir y leer mucho. Podemos ir a muchos talleres, a muchos seminarios, pero corremos el riesgo de que nuestro estilo se diluya. Así que yo les animaría a leer, a escribir; a salir a la calle con su libreta, su boli y tomar apuntes de lo que vean, sientan… Que hagan caso de sus impulsos.

Y si se deciden a dar el gran salto y publicar, sólo puedo decirles que estén preparados para el «no». Hay que llamar a muchas puertas, muchas editoriales ni siquiera contestarán, no les darán ninguna respuesta. Pero que sigan trabajando, que sigan apostando por ellos, que sigan llamando… Con suerte, llegará el tan ansiado «sí».

Que acepten las críticas constructivas, los consejos, los errores… La vida es acierto y error, y la escritura, en particular, es una carrera de fondo continua en la que hay que pulirse cada día. Un escritor nace, sí, pero también debe hacerse a sí mismo. Y eso sólo podemos conseguirlo con el trabajo casi diario.

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Autor: Paquibel Sánchez Rueda

Corrector: Carmen García Martín

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