Gloria Langle Molina y su particular visión del teatro

La vida da muchas vueltas. Como dijo la escritora Scarlett van Veen, la rueda del destino nos lleva por caminos inciertos y no podemos evitar lo que nos depara el futuro. Hace unos cuarenta o cincuenta años, una niña soñaba con dejar huella en el mundo a través de una de sus pasiones: la literatura.

Gracias a la lucha constante, esa pequeña almeriense consiguió llegar a trabajar como profesora de lengua y literatura en instituciones de secundaria, apoyando a los más pequeños de las generaciones venideras a sentir el mismo amor que ella tenía por las letras escritas, recitadas, actuadas…

Precisamente esto último fue lo que más atraía a su mente inquieta: el teatro se convirtió muy pronto en el talón de Aquiles de Gloria Langle Molina, nuestra invitada de hoy en este pequeño blog. Tras su jubilación, Gloria decidió que podría ser divertido entrar de lleno en tablas junto a compañeras igual de entusiastas que ella en la materia. Cuál fue su sorpresa al descubrir, o, mejor dicho, al dejarnos descubrir el enorme talento que albergaban estas pequeñas almas.

Tuve el enorme placer de asistir a una de las representaciones del grupo de teatro aficionado en el que esta antigua profesora trabaja desde hace unos meses y salí de allí maravillada. La casa de Bernarda Alba tomó un esplendor que pocas veces he visto en un escenario. Las tablas del pequeño anfiteatro de la Escuela Municipal de Música y Artes de Almería (EMMA) brillaron con las actuaciones de estas mujeres cuya pasión rebotaba en cada una de sus paredes.

Destacable para mí fue la intervención de Poncia, el personaje al que interpretaba Langle. Al bajar hacia las butacas que ocupaba el público tras las despedidas, ella misma afirmó que adoraba su personaje; cuán acertada estuvo con el comentario: solo hace falta ver alguna de sus escenas, que con gusto os presento bajo estas líneas, para realzar su opinión.

Fue un placer vislumbrar por mí misma cómo las hijas de Bernarda iban cayendo, una tras otra, en la espiral de dolor e incertidumbre que el asedio provoca en el ser humano. Y mayor fue mi dicha al encontrarme con el asentimiento de Gloria ante mi propuesta de entrevistarla. He de darle las gracias repetidas veces por su esfuerzo, su tesón y su diligencia a la hora de contestar mis preguntas y proporcionarme el material necesario para que podáis disfrutarlo hoy aquí, en Orbe. Sin más, os dejo con Langle, Bernarda y el gran amor de ambas: el teatro.

Para comenzar, nos gustaría que nos contase su experiencia después de pasar por educación. ¿Volvería a ser profesora? ¿Qué cursos eran los que le daban más “problemas”? ¿Cómo le trataron los alumnos en general?

Volvería sin dudarlo a ser profesora. No me daba problemas ningún curso en especial. Los problemas podían deberse a la actitud de algunos alumnos. Cada año ‘la sorpresa’ podía aparecer en cualquier aula. Me he sentido muy querida por mis alumnos y yo a ellos los adoraba. Los últimos años disfruté al máximo con los de 1º de ESO, recién llegados al instituto, muy trabajadores, espontáneos y cariñosos. A veces encontraba la pizarra llena de corazones y de ‘te queremos’. No se puede pedir más. Mi carrera como docente ha sido un premio.

El gusanillo del teatro pareció implantarse hace mucho tiempo en su espíritu. ¿Por qué o cómo comenzaron estas ganas por salir a escena?

Una compañera del grupo de poetas al que pertenezco me animó a apuntarme al taller de teatro al que iba ella. Era en La Oficina. Después, cuando las clases se suspendieron allí, nos matriculamos en la EMMA, situada junto al Teatro Apolo en Rambla Obispo Orberá.  

Cuando comencé a trabajar en Baza (Granada), les propuse a mis alumnos la realización de una lectura dramatizada de La casa de Bernarda Alba. Lo que comenzó como una simple actividad de clase, se convirtió en algo muy especial para ellos. Un día me los encontré durante el recreo ensayando la obra por su cuenta. Entonces me di cuenta de que se había obrado ‘el milagro’ y de que aquello había de tomar unas dimensiones que excedieran el ámbito del aula. Al final de curso la representamos en el salón de actos ante el resto de alumnos del Centro.

También en Baza colaboré con mi compañero de asignatura y preparamos un par de obras: El médico a palos, de Molière, y La conciencia de don Jenaro, de Francisco Arias García. La primera de ellas la representamos también en Guadix.

Ya en el Albaida fui durante un par de cursos profesora de teatro cuando existía como asignatura optativa. El primer año preparamos La zapatera prodigiosa de Lorca, con alumnos de 3º de la ESO y fue tal su entusiasmo y su buen hacer que conseguimos no solo representarla en el instituto para alumnos y familiares, sino que tuvimos una puesta en escena en la Biblioteca Villaespesa el día de la imposición de bandas a los alumnos de Bachillerato. El siguiente curso preparamos La conciencia de don Jenaro.

Yo siempre he sido muy «teatrera». Desde pequeña jugaba a imaginar situaciones y a las películas. Cuando cuento alguna anécdota, parece que estoy representando. Vivo y hago vivir mis experiencias como si estuvieran ocurriendo de nuevo.

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Cuéntenos cómo se siente cuando ensaya con sus compañeras de reparto. ¿Cómo es esa experiencia?

Para todas mis compañeras y para mí misma, el miércoles era un día especial. Teníamos clase de taller de teatro. He tenido la suerte de compartir mi experiencia con un grupo de mujeres absolutamente enamoradas del arte dramático y de haber estado dirigidas por Gemma Giménez, una profesora joven y llena de vitalidad y experiencia profesional.

 

Pude disfrutar en primera persona de la función que ofrecieron en la EMMA y fue espectacular, pero nos gustaría saber cómo se experimenta desde dentro esa sensación. Qué sintió, los nervios, los preparativos… lo que quiera compartir con nosotros.

No sentí nervios en absoluto, solo una enorme alegría y el deseo de saber transmitir al público aquello en lo que he estado trabajando durante este curso. Quería que conocieran a mi Poncia y les gustara, y parece que lo he conseguido.

 

Para la gente a la que le interese participar en esta actividad, ¿dónde pueden informarse sobre el grupo de teatro?

La gente interesada en estos talleres de teatro debe acudir al EMMA y preguntar en la recepción. Nosotras ya hemos presentado nuestras solicitudes para el curso que viene.

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¿Haréis más representaciones a partir de ahora?

Lo vamos a intentar. La gente ha quedado tan contenta que nos anima a que llevemos la obra a otros teatros. Incluso se ha pensado representarla en Fuentevaqueros.

 

Mucha gente se pregunta cómo puede ser que se aprendan esos textos tan largos. ¿Podemos ser un poco privilegiados y saber cómo los preparan ustedes?

Cada una de nosotras tiene su propio método. Yo os voy a hablar del mío que me ha ido muy bien: después de una lectura completa de la obra, subrayo las intervenciones de mi personaje y el de los otros que me dan ‘el pie’. Después lo grabo por actos y por último lo escucho ‘miles de veces’. Me coloco los auriculares y no me canso de oír las grabaciones. Poco a poco, el texto va instalándose en mi mente y me doy cuenta de que soy capaz de repetirlo casi sin esfuerzo. De un día a otro se producen grandes avances y me acuerdo de aquello de ‘lección dormida, lección aprendida’. Y es que es así. Además, es una actividad que he desarrollado siempre con entusiasmo y ya sabemos que lo que nos apasiona no nos cansa jamás. No es una obligación, sino una devoción y, en mi caso, una vocación.

WhatsApp Image 2017-06-29 at 13.44.49(1)¿Hay alguna anécdota que se pueda contar de su paso por La casa de Bernarda?

Pues, por ejemplo, que a veces me ha costado mucho hacer improvisaciones. En el taller no comenzamos por la preparación de la obra. Primero se investiga sobre ella, sobre el autor y la época. Después se hacen ejercicios de respiración diafragmática, de control de la voz… y se nos proponen situaciones para ver cómo somos capaces de sentirlas y transmitirlas. Son las improvisaciones. Soy un poco lenta para imaginar, para ponerme en situación y eso me ha causado alguna que otra inseguridad. Me he venido abajo en ocasiones. Me he bloqueado. Pero para eso estaban mis compañeras y la profesora, para animarme y no forzar la situación.

 

¿Qué es el teatro para Gloria Langle?

El teatro, como he dicho antes, se ha convertido en mi segunda vocación, después de la enseñanza. Para una persona como yo, que he pasado más de la mitad de mi vida hablando ante mis alumnos, no ha sido demasiado complicado subirme a un escenario y ‘hablar’ para la gente. Estoy acostumbrada a hacerlo en público y eso me ayuda muchísimo.

El teatro te da la posibilidad de entrar en otras mentes, en otros sentimientos diferentes a los tuyos, de que sea el personaje quien te guíe y te transforme en ‘otro yo’. ¡Es fascinante!

 

¿Tiene algún consejo para aquellos que quieran implicarse en este tipo de arte, pero no estén seguros de si valen para ello?

Conozco a gente que ha comenzado en el mundo del teatro para superar su timidez, por ejemplo, y les ha ayudado muchísimo.

Si hay alguien dispuesto a dejarse guiar, aconsejar, a trabajar y colaborar con los compañeros, alguien que sea responsable y no falte a las clases, lo único que tiene que hacer es apuntarse a un taller de teatro. Yo he observado auténticas transformaciones. No os podéis imaginar lo que podemos crecer cuando hay entusiasmo y motivación.


Autor: Paquibel Sánchez Rueda

Corrector: J. M. González Vera

Fotografías: Jaime Vargas

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