Flamenco + Teatro = Apuesta segura

Desde que la literatura vio la luz por primera vez, los escritores hemos tenido una seria debilidad por las historias reales, las que se salían de lo normal, las que nos hacían sentir la necesidad de contar para que el mundo pudiera verlas desde nuestros ojos. Lorca lo sabía muy bien y eso fue justamente lo que decidió cuando sacó una de sus obras más conocidas y aclamadas: Bodas de sangre.

Esta historia, muy importante para todos los almerienses, relata cómo una decisión llevó a la ruina a dos familias enfrentadas desde hacía años. La pasión, el odio, el desgarro y el amor son el cóctel que llevó a Federico a contarnos qué ocurrió en las tierras cercanas al pueblo de Níjar en mi amada provincia. Esa boda y la sangrienta prueba del destino que acontecieron horas más tarde han deleitado al público del mundo desde su primera representación el 8 de marzo de 1933 en el Teatro Beatriz de Madrid gracias la Compañía de Josefina Díaz y Manuel Collado.

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Ochenta y cuatro años después, en el Teatro Cervantes de Almería, en pleno centro de la ciudad, Leonardo volvió a sus orígenes, donde una servidora tuvo la oportunidad de disfrutar de su desgarrador crimen. Raúl Magraner fue el encargado de llevar a su compañía por la senda que el gran poeta y dramaturgo había marcado, allá por el 31, con un reguero de tinta y papel. El toque del bailaor y coreógrafo hizo que esta adaptación al flamenco del clásico resultase todo un festival para los sentidos de las más de doscientas personas que nos congregamos el pasado 12 de julio en las butacas del teatro.

Un valor añadido al evento fue la causa: todos los beneficios irían destinados a Edu, un chico al que todos conocemos en la provincia gracias a los esfuerzos de sus padres y voluntarios que ayudan a que su enfermedad, el Síndrome de Pfeiffer, sea más fácil de sobrellevar. La compañía no dudó en ayudar a este pequeño de trece años que asistió encantado junto a familiares y amigos, donde disfrutó de un espectáculo sin precedentes que fascinó por completo al aforo.

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No puedo completar una crónica como esta sin dar detalles esenciales como son los nombres de todo el reparto, que trabajó de forma impecable a pesar del duro esfuerzo a la hora de cambiar de vestuario (algo que ocurrió cerca de cinco o seis veces, si no recuerdo mal, en la hora que duró), bailar sin titubear e interpretar como pocas veces se ha visto. Destacables, a mi juicio, fueron las actuaciones de Paqui Navarro (novia), Inma García (esposa de Leonardo), Isabel Navarro (madre del novio), Raúl Magraner (Leonardo) y Juan Antonio Alonso (novio). El momento en el que la novia se debate entre uno y otro hizo que se me saltase alguna que otra lágrima por la fuerza con que Paqui se deslizaba sobre las tablas, así como el desgarro de una madre a la que le han arrebatado todo en la vida, bien llevada por Isabel Navarro que consiguió ponerme la piel de gallina; ni qué decir de Inma, una esposa completamente desesperada, real y pura. Sublime.

IMG_20170712_223521El elenco no podría haber quedado completo de no ser por la participación de unas bailarinas que quitaban el sentido. Ángeles Mesas, May Funes, Paula Delgado, Mónica Moreno, Gema Álvarez, Paqui Capel y María del Mar Filloy dieron su cuerpo y su alma en todo momento. El escenario tembló con sus tacones y vibró con el movimiento de sus faldas rocieras. Todo el conjunto ponía el broche adecuado para una puesta en escena que nada tenía que envidiar a otras producciones mucho más conocidas.

El final, con la imagen de fondo del cortijo que vio la desgracia en primera persona, hizo de colofón a una noche que muchos recordarán gracias a este espectacular elenco, sus ganas, su desparpajo y, por supuesto, su solidaridad para con el pequeño Edu. ¿Que si volvería a presenciarlo? Por supuesto. Esta no fue su primera actuación y no será la última, ya que todos tienen pendiente una pequeña gira por España que, desde aquí, deseo que les vaya a las mil maravillas. Su próxima parada: Melilla. Que tiemblen las tablas del teatro donde estas estupendas personas coloquen sus alados pies, porque olvidarán que están en medio de una ciudad para adentrarse en las tierras áridas del cortijo almeriense que un día vio cómo dos familias, como los Montesco y los Capuleto, perecían en las sombras por culpa de la pasión de dos amantes.


Autor: Paquibel Sánchez Rueda

Corrector: Guillermo Ruíz

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