Un día de lluvia pero sin agua

Un día de lluvia pero sin agua

Aquel día la peor tormenta no mojaba pero sí calaba, dentro, en su cabeza. Ya no le quedaban huesos secos, fuerzas para el desahogo. Así pues, abrió la puerta y corrió, corrió mucho pero no lejos, no lo suficiente, nunca era lo suficiente. ¡Qué ironía de la vida que la mejor forma de encontrarse sea salir a perderse! Y allí, en mitad de la nada … Continúa leyendo Un día de lluvia pero sin agua